Antoni Gaudí, la magia del genio catalán

Por Estrella GARCÍA @Estrell57598432

Gaudí fue un artista modernista consagrado. Fue el máximo exponente de la arquitectura modernista en España, desarrolló la mayoría de su obra en Barcelona, su hogar.

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Antoni Gaudí (1852-1926)

Antoni Gaudí (Reus, 1852 – Barcelona, 1926) consideraba la naturaleza como la esencia de la vida, como un guía, “la obra maestra del Creador, en la que brilla el esplendor de la Verdad y de la Belleza”. Su creación demuestra una unión entre todas las artes, que quedan subordinadas a la arquitectura, necesitándose de base tanto para la pintura como la escultura.

La obra de Gaudí se puede dividir sobre todo en dos etapas. La primera resulta más orientalista y cercana a los estilos mudéjar y gótico, bajo la influencia del historicismo y la arquitectura de Eugène Viollet-Le-Duc (1814-1879), famoso arquitecto francés del renacer gótico. Su segunda etapa, por la que es más conocido como iusnaturalista, muestra interés por las formas orgánicas a través de las cuales desarrolla su creatividad, imaginación y sensibilidad, que tienen origen en cada rincón de la naturaleza.

El pensamiento de Gaudí fue diferente al del resto de arquitectos de su época; es un pensamiento que ha dejado huella en las siguientes generaciones y que ha servido para que miles y miles de espectadores hayan dedicado su tiempo a visitar sus maravillosas creaciones. Para el artista las columnas tenían que ser parte de la naturaleza y, por lo tanto, debían estar inclinadas, tal y como explicó en una ocasión: “Me preguntaron por qué hacía columnas inclinadas a lo que contesté: ‘Por la misma razón que el caminante cansado, al parar, se apuntala con el bastón inclinado, ya que si lo pusiera vertical no descansaría’”. Al igual que veía la esencia de las columnas en la naturaleza, también lo hacía en la ornamentación colorida, basando sus creaciones en los colores propios del entorno. Un claro ejemplo del colorido y de la viveza de la ornamentación de su obra se puede apreciar en la Casa Batlló (1904-1906) de Barcelona.

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Columnas del interior de la Sagrada Familia (1882-actualidad) de Gaudí

El lenguaje de Gaudí fue la geometría. “El arquitecto no ha de hablar vagamente como el ornamentista sino concretamente, su lenguaje es la geometría. Encontrar las formas propias de cada función es propio del arquitecto”, sostenía. Construía de manera invertida, utilizando el hiperboloide, técnica que permitía repartir mejor los pesos. Se dedicó a construir maquetas de este método a escala real. Pero, sin lugar a dudas, la técnica artesanal más conocida y que más llama la atención dentro de su obra es la conocida como trencadís. En ella, Gaudí utilizaba fragmentos rotos de cerámica para disponerlos libremente sobre una superficie con la finalidad de obtener efectos decorativos.

Un recorrido por el Paseo de Gracia de Barcelona

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Casa Batlló (1904-1906) de Gaudí

Pasear por Barcelona puede convertirse en uno de los recorridos más espectaculares si el caminante se topa con una de las varias creaciones arquitectónicas de dicho genio. En el centro de la ciudad, rodeado de tiendas y de paseantes, se encuentra la ya mencionada Casa Batlló; tan solo a primera vista se puede observar que difiere del resto de edificios, llama la atención por su colorido y viveza para el que es capaz de apreciarlo con la mirada. Cada detalle nos hace partícipes de un edificio sumido en lo orgánico: los balcones son máscaras, las columnas parecen huesos, la luz conecta con la variedad de colores paisajísticos y el juego de volúmenes, la fachada está recubierta de trencadís… Sorprende el techo, puesto que Gaudí prestaba enorme atención a las azoteas; en él se aprecia la espina dorsal de un dragón que se ha relacionado con el mito de Sant Jordi, patrón de Cataluña. Tal y como cuenta la leyenda, la cruz de cuatro brazos que corona el pequeño torreón simboliza la espada que este caballero utilizó para derrotar al dragón. Hay quienes observan un mar en calma en la fachada del edificio y en su interior aprecian el movimiento de las olas del mar, habiendo sido comparada con el Estanque de nenúfares (1920-1926) de Monet, incluso con las primeras obras abstractas de Kandinsky y el “dripping” de Pollock, técnica que consiste en conseguir formas de manera espontánea dejando gotear la pintura sobre el lienzo tendido en el suelo.

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Detalle de la azotea de la Casa Battló

A pesar de encontrarse en “La Manzana de la Discordia”, pues está pegado a otros edificios llamativos modernistas, no deja indiferente a nadie. Este edificio fue reconstruido desde cero por Gaudí.

“La originalidad consiste en volver al origen. De modo que es original aquel que, con sus medios, vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones”, Gaudí.

A pocos minutos de la Casa Batlló, los visitantes pueden encontrar otra de sus obras maestras: la Casa Milà (1906-1912). Esta creación arquitectónica no obtuvo el mismo recibimiento que la anterior, el público la nombró despectivamente como La Pedrera. Actualmente es conocida con ese nombre por los barceloneses, considerándola una de las obras más geniales del artista catalán. De esta genialidad, su insólita azotea y chimeneas, que recuerdan a guerreros griegos. Las soluciones constructivas de la obra son de gran originalidad, se sustituyeron los muros de carga por columnas de piedra y ladrillo y por un entramado metálico (elementos que facilitan la creación de una planta libre de formas ondulantes).

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Casa Milà (1906-1912) de Gaudí

El Parque Güell (1900-1914) es el parque más conocido de Barcelona, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es un lugar en el que la naturaleza se apodera de los cientos de paseantes que deciden visitar el parque cada media hora durante todos los días del año. No importa si es festivo o fin de semana, todos quieren ver el Parque Güell, todos quieren ver lo que se esconde tras el verde de los árboles y las extraordinarias vistas a la ciudad de Barcelona.

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Parque Güell (1900-1914) de Gaudí

Fue construido a finales del siglo XIX con la idea principal de ser una zona residencial, pero fracasó en sus inicios. Para su construcción se emplearon columnas colosales pétreas inclinadas que se disponen unas próximas a las otras y que recuerdan a una moderna sala hipóstila. Entrar al parque es como entrar en una obra de teatro, por su singularidad e imaginación nos remite a la casa de Hansel y Gretel. Contiene originales chimeneas, una de sus características más destacadas, empleando cubiertas de formas bulbosas y culminando con la cruz de los cuatros brazos, representando la universalidad, pues señala los cuatro puntos cardinales. Esta obra presta atención a motivos religiosos e históricos.

Gaudí concibe el parque como un ser vivo y trata de dotarlo de sentido y de movimiento a través de las columnas, como si olas del mar en un día de viento se tratara. Sin duda, nos acerca al entorno fusionando arquitectura y naturaleza en una magnífica y única pieza.

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Columnas y escalinata del Parque Güell

La gran joya católica de Gaudí

El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (1882-actualidad) es su obra más preciada, no solo para los que pasean a pocos centímetros de ella, sino también para la religión católica, puesto que se trata de una basílica. Su origen se remonta a 1866, año en el que Josep Maria Bocabella i Verdaguer, un librero y filántropo español, promovió la construcción de este templo. El primer arquitecto Francisco de Paula del Villar y Lozano ideó su construcción, pero poco después la abandonó para dejar como máximo responsable de la obra a Antoni Gaudí; dedicaría el resto de su vida a formalizar la obra, de 1882 a 1926, fecha en la que el famoso modernista catalán fallece tras ser atropellado por un tranvía.

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Sagrada Familia (1882-actualidad) de Gaudí

Con influencias del gótico y bajo su personalidad, Gaudí se dedicó en cuerpo y alma a la construcción de la Sagrada Familia, representando plásticamente las verdades de la religión y glorificación de Dios. Para su creación empleó un módulo de 7,5 metros, proyectando 18 torres, (entre las que se encuentran las cuatro torres evangelistas y la torre de Jesús), de las cuales la más alta no superará los 172,5 metros. Gaudí quería emplear el mismo módulo que el Monte de Montjüic, pero sin superarlo en altura, pues era considerada“la montaña de Dios”. Utilizó una planta de cruz latina y se aprecian tres portadas haciendo referencia a los tres momentos de la vida de Cristo: el Nacimiento (conocido como El Árbol de la vida, el único que el arquitecto pudo ver terminado), la Pasión y la Gloria, el principal. Dedica el Pórtico de la Fe a la Virgen María referenciando a la muerte.

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Detalle de la Sagrada Familia

La construcción del templo sigue sin terminar. Cuando se finalicé previsiblemente en el año 2026, será la iglesia cristiana más elevada del mundo. La actual construcción de La Sagrada Familia está al mando del arquitecto Jordi Faulí, quien ha tenido que reinterpretar ciertos elementos de la estructura de la obra siguiendo la geometría del edificio y los dibujos de Gaudí. Por ejemplo, la Sala Crucero, que consta de 24 columnas, no fue proyectada por el arquitecto.

Un dato curioso que se encuentra en la fachada de la Pasión, al lado de la escultura del beso de Judas, es un cuadrado mágico de 16 cifras que, sumando cuatro de ellas en cualquier sentido, siempre dan 33, la edad de Cristo al morir. Existen 310 combinaciones.

Gaudí fue un genio de la arquitectura y también un gran admirador de lo orgánico. Cada obra dentro de su segunda etapa, en la que se le conoce como iusnaturalista, nos acerca a la viveza, pureza y colorido de la naturaleza, entorno en el que encontró una vía en la que encaminar sus admiradas creaciones. Creaciones que han dado la vuelta al mundo y han suscitado el interés de millones de personas que cada año visitan la ciudad solo para comprender y saborear al gran Gaudí, el mayor exponente del modernismo catalán. Muchos no son capaces de comprender la magia del arquitecto o no conocen nada sobre el mismo, pero todos son competentes para contemplar la creatividad y originalidad que tanto lo caracterizan. No es necesario entender de arquitectura o de arte para quedar cautivado por sus obras, pues la belleza habla por sí misma.

Resultado de imagen de El Palacio Episcopal de Astorga (1889) en León
Palacio Episcopal de Astorga (1889) de Gaudí

Además de las obras realizadas en su primera etapa, el artista construyó otros edificios también importantes en Barcelona como la Casa Vicens (1883-1888), donde se funden las influencias mudéjares y lo oriental, o el Palacio Güell (1886-1890), con un estilo historicista. Muchas de las obras de Gaudí fueron financiadas por el industrial y político español Eusebi Güell, conocido como su mecenas. Debido a ello, una de las características del artista es hacerle alusión en sus obras mediante una G, refiriéndose a un emblema mobiliario que representa a la familia Güell y que además puede interpretarse como la G de un dragón.

Fuera de Barcelona se encuentran pocas construcciones arquitectónicas de Gaudí, pues centró su obra en la propia ciudad, pero se pueden visitar varios ejemplos como La Casa Botines (1891-1892) y El Palacio Episcopal de Astorga (1889) en León.

 

 


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