Giovanni Boldini, el espíritu de una época

Por Agripina MIKUE @Agri_JB

La Fundación Mapfre regresa al París de finales del siglo XIX de la mano de Giovanni Boldini, uno de los mejores retratistas italianos del cambio de siglo. La exposición dedicada al artista ferrarés permanecerá abierta hasta el 12 de enero de 2020.

La muestra, que recibe el nombre de “Boldini y la pintura española de fin de siglo”, reúne por primera vez la obra de Boldini en España, explorando algunas de sus piezas más destacadas. Junto a la obra del pintor ferrares, se han incluido piezas de algunos pintores españoles como Mariano Fortuny, Eduardo Zamacois, Raimundo de Madrazo o Joaquín Sorolla, que se encontraban en la capital francesa durante el mismo período, y cuyas obras mantuvieron, de forma más o menos explícita, un diálogo con la de Boldini.

La exposición, comisariada por Francesca Dini y Leyre Bozal Chamorro, ha sido producida por Fundación MAPFRE. Ha contado, además, con la disposición de numerosas instituciones y colecciones particulares que han cedido de manera generosa sus obras. La muestra reúne en total 124 obras y está divida en dos plantas, en las que diferentes secciones van mostrando la vida y obra de Boldini y los pintores españoles con los que tuvo contacto, aunque claro está, los datos relacionados con el pintor ferrarés ganan en abundancia.

Conviviendo con el arte

Giovanni Boldini nació en Ferrara, Italia, el 31 de diciembre de 1842. Parece inevitable que acabara sintiéndose atraído por el arte, pues formó parte de su infancia. Recibió sus primeras enseñanzas de dibujo de la mano de su padre, quien fue un pintor purista, alumno de Tommaso Minardi. Se trasladó a París en una época en la que la ciudad comenzaba a desplazar en importancia a Roma como la capital del arte. Fue uno de los artistas más prolíficos y su carrera estuvo marcada por un impulso creativo y experimental que solo decaerá en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Se movió por diferentes estilos y, aunque en ocasiones fue rechazado por la crítica y el público, gozó de mucho éxito y admiración por parte de otros artistas.

Inicios de Giovanni Boldini

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Boldini, Mantón Rojo (1880)

Una primera sección introduce los inicios de Boldini en la pintura. Las experiencias y personas con las que se cruzó y los lugares en los que vivió marcaron profundamente su obra, a medida que se iba despegando de los estándares establecidos en París, forjando su propio estilo. Estableció varias conexiones significativas que van a unir su obra a la de pintores españoles. Sin duda, el gusto por la pintura de género con escenas amables y anecdóticas, el interés por el discurrir de la ciudad moderna, el disfrute del paisaje y sobre todo las ideas que compartían y defendían sobre la renovación del género del retrato, forman parte de los elementos que hacen que las obras de uno y otros estén conectadas en este período.

Cuando Boldini llega a París en 1871, entra en contacto con Raimundo de Madrazo, uno de los artistas que no había abandonado la capital francesa debido a la guerra franco-prusiana. Junto a Madrazo, inicia un estilo conocido como “su primera manera” francesa. Se dedica, como muchos otros artistas extranjeros establecidos en París, a pintar obras ajustadas al gusto burgués. A este estilo pertenece su Mantón Rojo (1880), que forma parte de la exposición.

Inmerso en el retrato macchiaiolo

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Boldini, Retrato de Mary Donegani (1869)

La exposición continúa con “Boldini en Florencia: la invención del retrato macchiaiolo”. Hay que mencionar un hecho curioso e irónico y es que anteriormente, entre 1864 y 1870, Boldini había sentido un rechazo hacia los cuadros “a la moda” de París, y prefería hacer retratos en pequeño formato, pero finalmente terminó por entregarse al estilo predominante parisino. Frecuentó el café Michelangiolo, lugar de tertulia donde se reunía el grupo de pintores macchiaioli, artistas que practicaban la pintura del “vero” (lo verdadero y lo real) frente a la artificiosidad de la Academia, a través de pinceladas sutiles y ágiles, que dotaban a las figuras de frescura y unas intensas cualidades expresivas. Participó en la renovación del retrato junto con estos artistas y no tardó en coincidir con la burguesía y la nobleza internacional.

Entre el cuadro de costumbres y el retrato, se encuentran obras como Autorretrato mientras observa un cuadro (1892) o Retrato de Mary Donegani (1869), donde se comienza a apreciar su búsqueda por el movimiento y la fugacidad, características predominantes de la pintura de su último periodo. Otro cuadro llamativo es Place Clichy (1874), plaza parisina que fue representada por artistas como Vicent Van Gogh, Edgar Degas y Auguste Renoir. Destaca la cantidad de detalles que encierra, como las elegantes señoras que caminan mientras conversan, niños que se dan la mano para cruzar, un perro ladrando a un carro, etc.  

Boldini y la pintura española

Tras las dos primeras secciones, la muestra recorre los trabajos que llevaron a cabo los contemporáneos españoles. En “Ecos de Boldini en la pintura española de fin de siglo” se pueden ver cuadros como La elección de la modelo (1874) de Fortuny o La bola de nieve (1868) de Zamacois. Sobre todo destaca Playa de Portici (1874), cuadro de Fortuny que raramente se muestra y en el que se puede apreciar la influencia de Boldini, con un acercamiento a los macchiaioli y a los impresionistas por el tratamiento del cielo.

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Fortuny, Playa de Portici (1874)

Finalmente, la planta superior es el último destino. La primera sala se ha dedicado a los cuadros que plasman en su mayoría la vida nocturna de la ciudad parisina, tema muy representado por Boldini y los pintores españoles durante la segunda mitad del siglo XIX. La salida del baile (1868) de Román Ribera o Salida del baile de máscaras de Raimundo de Madrazo (1885) muestran una sociedad que disfruta del baile.

Otros cuadros plasman el paisaje y el ambiente de la ciudad. Uno de los más destacables es Patio del palacio Ducal de Venecia (1883), de Martín Rico, que Refleja en detalle los elementos arquitectónicos, las esculturas y se puede ver su afán por el dibujo geométrico y detallado. También destacan la captura de la luz y el movimiento, como las palomas que están iniciando su vuelo.

Retrato en su máxima expresión

La muestra sigue con otra sección “Pintor de la vida moderna”. Ahora, Boldini introduce en su obra los cambios de sensibilidad de la sociedad que le rodea y a finales de 1870 se convierte en una de las figuras más importantes de entre los llamados “retratistas mundanos”. En este momento es fundamental su relación con otros artistas más jóvenes, como John Singer, con quienes comparte una idea de renovación del género.

Desde principios de 1880, retrata la ciudad de París en todo su esplendor con plazas y calles que se suceden, las terrazas de los cafés y transitar de los carruajes… Con el mismo espíritu, retrata figuras femeninas de medio cuerpo llenas de color que conforman tipos de la sociedad parisiense. Esto demuestra cómo se refuerzan sus vínculos con artistas españoles, en particular con Madrazo, cuyos retratos de Aline Masson son afines a las figuras que retrata Boldini. Destaca La señorita Concha de Ossa (1888), que demuestra su maestría para representar la elegancia y belleza femeninas.

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Boldini, Cléo de Mérode (1901)

Las siguientes salas muestran en su esplendor cuadros de Boldini dedicados al retrato, sobre todo al de mujeres. Entre 1901 y 1909 pasaron por su taller alguna de las mujeres más admiradas de París del cambio del siglo, entre otras, la famosa estrella de la ópera de París a quien retrató en Cléo de Mérode (1901). Forma parte de sus retratos de madurez, donde se centra en la representación del carácter y elimina la mayor parte de los elementos del entorno. Refleja la sensualidad de la bailarina, con delicadas pero rápidas pinceladas.

Boldini fue un artista que consiguió rozar la perfección que le permitió captar el sentimiento de su época, y por ello, se convirtió en uno de los retratistas más importantes de las altas esferas parisinas. Su obra influyó en numerosos artistas españoles de su tiempo, de la misma forma que bebió de otros estilos que le llevaron a mantenerse fiel a su propio estilo. Es uno de los retratistas más célebres y laureado de la Belle Époque, capaz de crear obras que acercan al público al espíritu de una época que llegó a su fin en con la Primera Guerra Mundial.

DATOS ÚTILES

  • Lugar: Fundación MAPFRE, Sala Recoletos
  • Localización: Paseo de Recoletos 23, 28004 Madrid 
  • Web: https://www.fundacionmapfre.org/fundacion/es_es/
  • Fecha: Del 19 de septiembre de 2019 al 12 de enero de 2020
  • Transporte:
    • Metro: Estación Colón; Recoletos; Banco de España
  • Horario:
    • Lunes de 14:00 a 20:00 horas
    • De martes a sábado de 10:00 a 20:00 horas
    • Domingos y festivos de 11:00 a 19:00 horas
  • Precio:
    • Entrada general (con Espacio Miró) 3€
    • Visitas guiadas 5€
    • Grupos externos 25€

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