Centenario de la Bauhaus (1919-2019): el papel de las mujeres olvidadas

Por Javier HERNÁNDEZ @javierrantolin

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Logo de la Bauhaus

Con motivo del centenario de la fundación de la Escuela de la Bauhaus en Alemania, desde Artenea indagaremos en la historia de la misma a través de sus aulas y sus protagonistas. Así, nos disponemos a recorrer cada rincón de la Staatliche Bauhaus (casa de la construcción estatal) para constatar el papel de la mujer en la historia de la Escuela. Maestras, alumnas, oficialas… pero, ante todo, mujeres que hacían arte. Una larga lista de nombres que jamás podrán disociarse de la Historia de la Escuela Bauhaus.

 

 

Desde su fundación en 1919 era de esperar que la Escuela Bauhaus se convirtiera en una de las principales corrientes de diseño del S.XX, capaz de superar con creces a cualquier otro centro surgido hasta la fecha. Pronto se convirtió en todo un referente de las artes, en un lugar donde cualquier doctrina artística podía ser cuestionada. En 1933 la Bauhaus ya se había posicionado a nivel internacional como el centro neurálgico del arte, el diseño y la arquitectura.

Remitiéndonos a su fundación, ésta se produjo debido al cese por la Primera Guerra Mundial (1914-1918) de la Escuela de Artes Aplicadas. Su director Henry van de Velde (1863-1957), arquitecto belga, fue destituido de su puesto y abandona Alemania debido a la presión que la guerra suponía. En un principio sería Walter Gropius (1883-1969) quién accedió a ocupar el puesto como director de dicha escuela. Sin embargo, Gropius optó por crear una nueva escuela bajo la unificación de dos centros. Así, la Bauhaus sería fruto de la fusión de la Escuela de Artes Aplicadas y el Instituto Superior de Bellas Artes.

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Walter Gropius, funddor de la Bauhaus

Fundada en 1919 en Weimar (Alemania) por Walter Gropius, fruto de la fusión de la Escuela Superior de Bellas Artes del Gran Ducado de Sajonia y la Escuela Gran Ducal de Artes y Oficios, fue clausurada por las autoridades prusianas en el año 1933, la Staatliche Bauhaus pasó por diferentes etapas. Hasta dicho cierre de manos del partido Nazi, su sede cambió de ciudad en diversas ocasiones bien por motivos políticos; o por cambios en la dirección, esta vez por causas ideológicas o artísticas. Así, la escuela se trasladó a Dessau en 1925; y más tarde a Berlín en 1930. Por su parte, bajo el cargo de su primer director Walter Gropius, la escuela se caracterizó por seguir un arte romántico e idealista. Los artistas querían representar fielmente la realidad a través de sus trabajos. Surgen los postulados del Werkbund para mostrar cómo los productos industriales sufren una transformación que se aleja completamente de los agregados superfluos.

La segunda fase alcanzó gran reconocimiento bajo la dirección de Hannes Meyes (1889-1954) coincidiendo además con su traslado a Dessau. Aquí los artistas se volvieron mucho más racionalistas, en parte por las consecuencias que la Primera Guerra Mundial había ocasionado.

Finalmente, la tercera etapa bajo la dirección de Mies Van der Rohe (1886-1969) cambió la orientación de su programa de enseñanza. Así, se estableció un nuevo estilo arquitectónico que pudiera representar los nuevos tiempos. Persiguió una arquitectura con estructuras mínimas destinada a crear espacios abiertos que fluyeran sin obstáculos.
La escuela Momentos previos a la Guerra y a la fundación de la Bauhaus, Walter Gropius formaba parte de un movimiento de renovación artística y estética conocido como Deutscher Werkbund que pretendía unir el arte con el diseño industrial mediante una asociación de artistas, arquitectos e ingenieros. Su mayor logro fue potenciar la forma abstracta como base estética del diseño industrial, sustituyendo al ornamento.

Tras tomar la dirección de la Escuela, Gropius diseña y construye lo que será su mayor obra: el edificio de la Bauhaus en Dessau. Bajo su lema “la forma sigue a la función”, este edificio estaría dotado de todos los principios de la arquitectura del Werkbund, donde los volúmenes se construyen a base de formas independientes y destinados a una función. Así, recogió bajo un mismo techo todos los mecanicismos de las vanguardias y la revolución arquitectónica del Movimiento Moderno.

Escuela Bauhaus
Escuela de la Bauhaus en Dessau

Ya en 1919, y tras su apertura, se dejaron bien claros los objetivos de la escuela mediante unos postulados recogidos en lo que se conoce como Manifiesto de la Bauhaus. A través de ellos se trató de dar forma a la escuela, dignificando en todo momento la artesanía como único medio de producción: “(…). La forma de enseñanza responde a la esencia del taller: Creación orgánica desarrollada a partir de conocimientos artesanales. Evitar toda rigidez; dar prioridad a la actividad creadora; libertad de la individualidad, pero riguroso estudio. (…)”

Bajo el amparo de la Bauhaus, diferentes maestros impartían las artes en distintos talleres. Así, los discípulos aprendían la metodología de trabajo en diversas áreas para poder conocer sus destrezas y orientar su posterior formación. Realizaban trabajos con materiales como la piedra, el metal, el barro, tejidos orgánicos…, mientras iban recogiendo pautas sobre dibujo y modelado. De este modo tendrían disciplina y formación completa en todas las artes.

Como hemos podido observar, la metodología impartida en la escuela Bauhaus era diferente al resto de las escuelas de la época. O al menos a lo que, por aquel entonces, se estaba acostumbrado a ver. Se pretendía enseñar en la esencia de los talleres. Así, no habrá profesores y alumnos en la Bauhaus, sino maestros, oficiales y aprendices.

 

Talleres

En la Bauhaus se apostaba por la especialización de las artes. De ahí la creación de los diferentes talleres de metodología: taller de escultores, canteros, estucadores, tallistas, ceramistas y yeseros; taller de herreros, cerrajeros, fundidores y torneros; taller de ebanistas; taller de pintores decoradores, pintores de vidrio, mosaiquistas y esmaltadores; y taller de tejedores.

De este modo, los aprendices, y tras haber superado una especie de semestre preparatorio o Vorkus, podrían acceder a estos talleres. De lo contrario, serían expulsados. Una vez en ellos, desarrollarían con destreza cualquier técnica.

En este curso preliminar, Itten, Moholy-Nagy, Paul Klee y Kandisnky eran los encargados de enseñar acerca de la teoría de la forma y el color. Los talleres se convirtieron en una especie de reunión donde se explotaba la creatividad y donde se buscaba alcanzar la fusión entre el arte y la artesanía.

 

Admitidos

La atmósfera de la Bauhaus fue un foco artístico para jóvenes anhelantes de aprender las nuevas técnicas allí impartidas. Pese a sus diferencias sociales y económicas, en la Bauhaus se formó un círculo de artistas que desarrollaron su afán de crecer y desarrollar distintas artes. Así, todos tenían algo en común: a partir de su ingreso en la escuela serían Bauhaüsler (estudiantes de la Bauhaus) y lo seguirían siendo por siempre.

Sin embargo, un detalle relacionado con la tasa de matriculación comenzó a disparar diferentes conjeturas. Gropius dictaminó una tasa de 180 francos para las mujeres que quisieran entrar a formarse en la Bauhaus frente a 150 francos para los hombres. Quizá se propusiera frenar con esta diferencia monetaria el ingreso y, con ello, la presencia femenina dentro de la Bauhaus.

Finalmente, no queda claro si por imposición gubernamental u por motu propio, el programa fijaba una tasa escolar única de 180 marcos anuales más 20 marcos de admisión para todos.

 

Primeras controversias

Para entrar a la escuela no era necesario poseer conocimientos previos. Sin embargo, era imprescindible poseer un alto nivel artístico. El propio Walter Gropius declaró en el Manifiesto fundacional de 1919 las pautas para ser admitido: “Se admiten, dentro de los límites del espacio disponible, todas las personas no inhabilitadas, sin distinción de edad o sexo, y cuya preparación cultural sea considerada como suficiente por el Consejo de Maestros de la Bauhaus. (…)”.

Competir con hombres en una época convulsa, marcada por el machismo y la división de clases, significaba multiplicar cualquier destreza para poder destacar. Los hombres con que tuviesen un talento ordinario ya cumplían los mínimos requisitos exigidos. En cambio, el director propuso al mismo Consejo de Maestros la admisión en la escuela exclusivamente a las mujeres de “extraordinario talento”. 2 ¿Qué consideraba el Consejo de extraordinario talento?

 

Ideología de la Bauhaus

Pese a posicionarse como una moderna escuela de diseño, sin diferencias de clase y en la que todo el mundo tenía cabida, según afirma el ya nombrado manifiesto: “¡El último fin de toda actividad plástica es la construcción! (…) ¡Formemos pues un nuevo gremio de artesanos sin las pretensiones clasistas que querían erigir una arrogante barrera entre artesanos y artistas! (…)”, parece que todavía quedaban reminiscencias de prejuicios machistas o de clase cuando se trataba de las mujeres.

Muchas de las allí matriculadas quedaron fascinadas por la propaganda que se hizo de la escuela Bauhaus con respecto a la igualdad de géneros en una época que promulgaba lo contrario. ¿Estás buscando la verdadera igualdad como mujer estudiante?", cantaban sus folletos. En efecto, las cifras con respecto al número de matrículas femeninas se acercaron bastante al de las masculinas: 84 mujeres por 79 hombres.

taller textil bauhaus
Artistas de la Buhaus en el taller de tapicería

Sin embargo, muchas quedaron decepcionadas por la realidad que allí vivieron: existía un claro menosprecio hacia la mujer. Walter Gropius afirmó que no quería bajo ningún concepto que su Escuela se convirtiera en un centro de Artes y Oficios donde las mujeres acudieran a pasar las tardes. No quería un asilo femenino. Sin embargo, Gropius pretendía vedar ciertos talleres, calificados como duros, a las mujeres: “Según nuestras experiencia no es aconsejable que las mujeres trabajen en los talleres de artesanía más duros, como el de carpintería, etc. Por esta  razón, en la Bauhaus se va formando cada vez más una sección de carácter marcadamente femenino que se ocupa principalmente de trabajar con tejidos. Las mujeres también se inscriben en encuadernación y alfarería. Nos pronunciamos básicamente en contra de la formación de arquitectas”.

 

La mujer en 1919 | La mujer en la Bauhaus

mujeres de la bauhaus 1
Artistas de la Bauhaus

Este posicionamiento emancipador, así como el acceso a puestos hasta entonces reservados exclusivamente para el hombre, fueron posibles gracias a la Constitución de Weimar de 1919. Esta república reconocía el sufragio censitario, la emancipación, y el derecho a estudiar en cualquier centro educativo. Las mujeres creían ser libres. De hecho, se comportaban como tal: asistían a clubes nocturnos, adoptaban y expresaban sus propios razonamientos, vestían pantalones, fumaban en público e incluso jugaban a ser sexualmente libres. La realidad era otra; cierto es que podían ser quienes quisieran; pero la sociedad no lo veía tan claro. En este mundo machista que nos ha tocado vivir, siempre se ha intentado reprimir estos comportamientos de libertad e igualdad de género.

 

 

Segundas controversias

Dentro de la institución que suponía la Bauhaus comenzaron a darse cuenta que cada vez aumentaba más la presencia femenina. Quizá tuvieran miedo a la verdadera relevancia de la mujer en la escuela, y por consiguiente, en la sociedad.

mujer bauhaus
Artista de la Bauhaus con máscara

Oskar Schlemmer, profesor de la Bauhaus, escultor y responsable del taller de teatro, vaticinó que dos de los talleres, el de cerámica y el de tapicería, se convertirían en los dos más populares de la escuela. Esto no agradó a Walter, que seguía pensando que había que controlar la presencia de las féminas en la escuela. Él mismo afirmó: “Es necesaria una estricta selección, sobre todo en cuanto al número demasiado elevado del sexo femenino […]. No debemos hacer experimentos innecesarios. Fue entonces cuando comenzaron las controversias y la lucha por la igualdad de géneros. Muchas tuvieron que hacer frente a la propia institución, a sus profesores y a sus compañeros para ser reconocidas. Lucharon por sus creencias, defendieron su arte y fueron fieles a su dogma. De hecho, Gertrud Arndt tuvo que oponerse a la Escuela para poder acceder al taller de arquitectura. Taller que, según Gropius, estaba pensado para los hombres. Lotte Beese, Gertrud Arndt, Lis Beyer-Volger, Grit Kallin-Fischer, Friedl Dicker, Ilse Fehling, Etel Fodor-Mittag, Ida Kerkovius, Corona Krause, Judit Kárász, Magda Langenstraß-Uhlig, Margaret Camilla Leiteritz, Maria Rasch, Margaretha Reichardt, Alma Siedhoff-Buscher, Otti Berger, Anni Albers, Lilly Reich, Marianne Brandt, Gunta Stölzl, Lotte Beese, entre otras, son esas mujeres revolucionarias e insaciables que lucharon por sus derechos y principios.

mujeres de la bauhaus
Mujeres de la Bauhaus en los jardines del edificio en Dessau

 

Papeles femeninos destacados en la Escuela Bauhaus

Maestras

Gunta Stölzl (1897-1983)

Fue una diseñadora textil y tejedora alemana. En 1925, Stölzl se convirtió en maestra del taller textil de la Bauhaus. Tras la solicitud de dimisión de Mies van Der Rohe, Stölzl fundó su propia empresa de tejidos manuales en colaboración con otros antiguos alumnos de la Bauhaus.

 

Anni Albers (1899-1994)

Fue una diseñadora textil, tejedora, pintora y diseñadora alemana. Profesora de la Escuela Bauhaus, creó un exitoso tejido insonoro, reflectante y lavable (confeccionado principalmente de algodón y celofán) específicamente para un auditorio musical.

 

Otti Berger (1898-1944)

Fue una tejedora y artista textil húngara. En Bauhaus llegó a hacerse cargo del taller de tejido en 1931 tras ser descrita como "una de las estudiantes más talentosas en el taller de tejido en Dessau.

 

Lilly Reich (1885-1947)

Fue una diseñadora alemana que estuvo asociada durante más de diez años con Ludwig Mies Van der Rohe. En Bauhaus se encargó de dirigir el taller de diseño de interiores y de tejidos. Unida al movimiento Werkbund promulgó el diseño y la producción industrial alemana.

 

Aprendizas

Lotte Beese (1903-1988)

Lotte Beese fue la primera mujer en estudiar en el taller de construcción de la Dessau Bauhaus. Tras graduarse en la escuela fue reconocida como una cotizada arquitecta. Fue directora de urbanismo de Róterdam donde proyectó, entre otros, el barrio de Pendrecht.

 

Friedl Dicker (1898-1944)

Dicker fue una de las primeras alumnas de la Bauhaus. Calificada como multidisciplinar, Dicker fue una mujer consagrada al arte. Asesinada en el campo de concentración de Auschwitz, dedicó su vida a la enseñanza artística.

 

Gertrud Arndt (1903-2000)

Cuando Gertrud llegó a la Bauhaus la misma escuela trató de persuadirla para no comenzar estudios en arquitectura. Así, se convirtió en una gran tejedora, y en una amante de la fotografía, pasión que mantendría en secreto.

 

Lis Beyer-Volger (1906-1973)

Lis fue la creadora de un polémico vestido confeccionado a base de figuras geométricas, y terminado justo por encima de las rodillas. Su capacidad en la manipulación de tejidos y su excelente trazo de diseño la calificaron como una de las mejores diseñadoras de la Bauhaus.

 

Grit Kallin-Fischer (1897–1973)

Grit fue, junto con Marianne Brandt, una figura destacada en el taller de metal. Allí demostró con creces su capacidad para trabajar y manipular metales. Sin embargo, fue relegada al ámbito de la fotografía, donde mostró un gran talento.

 

Ilse Fehling (1896-1982)

Ilse Fehling dedicó su vida a la escultura y al diseño de vestuario. Su trabajo destacó en la puesta escenográfica en teatro. En 1922 diseñó un escenario giratorio para los títeres de cuerda reduciendo así el abismo existente entre el público y la actuación sobre el escenario.

 

Etel Fodor-Mittag (1905-2015)

Su paso por la Bauhaus hizo que su fotografía de retratos y sus bodegones hablaran el lenguaje del más exquisito arte. Con 25 años comenzó su propio negocio como fotógrafa y artista gráfica vendiendo sus trabajos a diversos estudios.

 

Ida Kerkovius (1879-1970)

Kerkovius ya tenía adquirida cierta soltura en pintura cuando llegó a la Bauhaus en Weimar. Así, su paso por la escuela no hizo más que dignificar su arte y posicionarla entre las grandes artistas pictóricas de la escuela.

 

Corona Krause (1906-1948)

Corona Krause acababa de cumplir 18 años cuando llegó a la Bauhaus. Estudió en el taller de tejido donde mostró rápidamente grandes destrezas. Así, Krause se convirtió en una gran diseñadora textil y de moda.

 

Judit Kárász (1912-1977)

Fue una de las pocas estudiantes en explorar la fotografía social. Con su cámara se aventuró a estudiar la vida burguesa y la pobreza y la exclusión social. En toda su obra se aprecia este interés de revelar las estructuras ocultas de la vida cotidiana.

 

Magda Langenstraß-Uhlig (1888-1965)

Magda produjo una amplia obra expresionista. Algunas de estas obras están inspiradas en la Bauhaus. Sin embargo, su trayectoria profesional, así como su producción artística, no está en conocimiento de mucha gente.

 

Margaret Camilla Leiteritz (1907-1976)

Junto con Hans Fischli, Leiteritz ganó el concurso para empapelar la escuela Bauhaus. Los diseños fueron utilizados por la fábrica de Gebrüder Rasch para una colección de Bauhaus todavía en producción.

 

Margaretha Reichardt (1907-1984)

Reichardt fue una de las diseñadoras más relevantes del taller de tejido de la Bauhaus. Elaboró un hilo pulido muy resistente y duradero denominado hilo de hierro que se utilizó para abarcar los muebles de acero tubular de Marcel Breuer.

 

Alma Siedhoff-Buscher (1899-1944)

Diseñadora alemana, fue admitida en la escuela Bauhaus. Tras ser aceptada en el taller de tejido de la escuela, decidió trasladarse al taller de escultura en madera donde diseñó muebles para habitaciones de niños, teatros de títeres y otros juguetes.

 

Marianne Brandt (1893-1983)

Marianne fue una pintora, escultora y diseñadora industrial. Pronto se convertiría en la primera mujer en entrar al Taller de Metales de la Bauhaus, no sin varias controversias. Su producción se basaba en el empleo de las “formas libres”, tan característico de la escuela.

 

Todos estos nombres ya han quedado grabados en la historia de la Staatliche Bauhaus. Hoy también queremos celebrarlos aquí con la intención de que nadie las olvide. Dentro de la Bauhaus no solo enseñaban hombres; no solo se formaban chicos. Las mujeres dirigían sus propios talleres; podían acceder libremente a una formación en la escuela.

Así, llegaron a ocupar roles de prestigio dentro y fuera de la Bauhaus creando obras de arte a través de la pasión y a pesar de la escasa presencia femenina en estos ámbitos. Sin embargo, todas ellas alcanzaron grandes éxitos en el diseño y la arquitectura, y lograron hacerse un hueco en la escuela de diseño.
Bauhaus, en la sociedad alemana y en el mundo del arte.


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