“Loving Vincent” o cómo la pincelada cobra vida en la gran pantalla

Por Érika ZURBANO @erikazurbano

 

Francia, 1891. Una carta llevará al joven Armand Roulin a embarcarse en un viaje en el que descubrirá los misterios que rodearon la vida y la muerte de Vincent van Gogh, uno de los mayores genios del arte contemporáneo. Loving Vincent, la primera película de la historia pintada al óleo, es un tributo al “loco del pelo rojo”.

 

FICHA TÉCNICA

 

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    Cartel de Loving Vicent (2017)

    Título: Loving Vincent

  • Año: 2017
  • Países: Polonia y Reino Unido
  • Duración: 95 minutos
  • Directores: Dorota Kobiela y Hugh Welchman
  • Guion: Dorota Kobiela, Hugh Welchman y Jacek Dehnel
  • Música: Clint Mansell
  • Género: Animación, biográfico, drama
  • Fotografía: Tristan Oliver y Lukasz Zal
  • Reparto: Douglas Booth, Helen McCrory, Saoirse Ronan , Aidan Turner , Eleanor Tomlinson, Chris O’Dowd, Jerome Flynn, John Sessions, Holly Earl , Robert Gulaczyk, James Greene, Bill Thomas, Martin Herdman, Josh Burdett , Richard Banks, Shaun Newnham
  • Productora: Coproducción Polonia-Reino Unido-Estados Unidos; BreakThru Productions / Trademark Films / Silver Reel / Odra Film / Centrum Technologii Audiowizualnych / Polski Instytut Sztuki Filmowej

 

SINOPSIS

Loving Vincent se sitúa en la Francia de 1891 para hacer un recorrido por la trágica y misteriosa vida de Vincent van Gogh a través de sus pinturas.

La película comienza en un café de la ciudad de Arlés, en una noche estrellada, un entorno cuanto menos familiar. Joseph Roulin, el que fuera cartero y confidente de Vincent van Gogh hasta su muerte un año atrás, encomienda a su hijo Armand la misión de entregarle a Theo, el hermano del artista, la última carta que escribió Vincent para él. Joseph, antes de que su hijo parta rumbo a París, expresa sus inquietudes acerca de la muerte del pintor, ya que en sus últimas epístolas se mostraba ilusionado y nada hacía presagiar que fuera a quitarse la vida.

El plan de Armand parecía sencillo: ir a París, darle la carta a Theo y volver a casa, pero la historia se complica. En la capital francesa, Roulin visita la tienda de Père Tanguy, el vendedor de pintura y comerciante de arte que mantenía una estrecha relación con Van Gogh. El hombre le pone al corriente de la muerte de Theo y le propone la alternativa de buscar al Doctor Gachet, una figura fundamental en los últimos años del artista holandés. De modo que el joven se encamina a Auvers-sur-Oise, donde conocerá a la hija de Gachet, a su ama de llaves, a la hija del posadero, al barquero… Su estancia en Auvers despertará en Armand el interés por conocer la verdad que se esconde tras la muerte de Van Gogh: ¿Realmente se suicidó o fue asesinado?

Loving Vincent sigue la estela de la hipótesis presentada por Steven Naifeh y Gregory Smith en el libro Van Gogh: La vida y hará de este biopic todo un thriller.

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Fotograma de la película. El rostro de Armand se fusiona con el paisaje de Auvers-sur-Oise

 

 

Personajes de pintura y realidad

Los personajes principales de la obra son Vincent van Gogh y Armand Roulin. Van Gogh, aunque solo aparezca en flashbacks, es el verdadero protagonista de la película, toda la historia gira en torno a su vida y su obra. Fue un hombre que no tuvo una infancia fácil y eso forjó su personalidad insegura y atormentada. Lo que más le llenaba era pintar, aunque empezó tarde, con 28 años. Siempre tuvo el respaldo económico de su hermano Theo, con el que se mantenía en contacto a través de cartas.

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Personajes de Loving Vincent (2017). Fuente: Las Horas Perdidas.

Esta película hace un buen retrato del pintor, lo muestra como la persona incomprendida que fue, algo retraída, pero de buen corazón, como puede verse en la escena en la que juega con la hija pequeña de los posaderos. Tenía pocos amigos, a algunos como Gauguin los fue perdiendo por el camino, pero los que lo conocían realmente guardaban un muy buen recuerdo de él, como Joseph Roulin, la hija de la posada, Marguerite Gachet… Con esta última se insinúa que tuvo algún acercamiento, pero no pasó nada entre ellos porque el doctor Gachet se encargó de interponerse. Murió solo, en circunstancias extrañas (no se acaba resolviendo si fue a causa de un intento de suicidio o de asesinato), y su talento no le fue reconocido en vida. Los años acabarían colocándolo en lo más alto de la historia del arte contemporáneo, base de movimientos posteriores como el expresionismo y considerado por muchos el padre del arte moderno, como dicen en los créditos de la película.

Armand Roulin es un joven algo problemático que se mete fácilmente en peleas. Acepta el encargo de su padre con desgana porque él también opinaba al principio que Van Gogh era un viejo chiflado, pero a medida que va conociendo la historia del artista, se va interesando más por él y por lo que le pasó. Es un joven serio, inteligente y defensor de las causas perdidas, como cuando se enfrenta a tres hombres, teniendo todas las de perder, para que dejaran en paz al joven del que se reían. Al final de la película se dice que terminó viviendo en Túnez y trabajando como policía.

Después de los dos protagonistas, podríamos destacar las dos figuras que más ayudan a Armand en sus pesquisas: Adeline Ravoux y Marguerite Gachet. Ravoux es la hija de los dueños de la posada en la que se hospedaba Van Gogh y en la que también se queda Armand durante su estancia en Auvers. Es una joven alegre y  dicharachera, también algo entrometida, sabe mucho de los vecinos del pueblo porque se pasa el día trabajando en la posada.

Marguerite es la hija del doctor Gachet. Entabló una relación especial con Van Gogh, pero lo suyo no llegó a nada más por culpa de su padre, que le pidió que se alejara del artista. La joven siguió guardándole un cariño especial después de haber muerto, iba cada día a llevarle flores a su tumba y en los créditos cuentan que tuvo el retrato que le hizo Van Gogh colgando en su habitación durante 44 años.

Los demás personajes tienen importancia dentro de la historia, pero salen en momentos
más bien puntuales: Joseph Roulin (cartero y amigo de Van Gogh, padre de Armand), Père Tanguy (dueño de una tienda de pintura y marchante de París), el doctor Gachet (médico que trató en los últimos meses a Van Gogh, le tenía envidia porque a él también le hubiera gustado pintar), Louise Chevalier (ama de llaves de los Gachet), el barquero, el doctor Masery, René Secrétan (sospechoso de haber matado a Van Gogh), Theo van Gogh, el teniente Milliet…

 

Escenas clave de la película

Al tratarse prácticamente de un biopic sobre Vincent van Gogh, la película está repleta de escenas significativas y relevantes para comprender su vida y su obra.

Algunas de las más destacables son las relacionadas con su infancia. Cuando Armand se reúne en París con Père Tanguy, el vendedor de pintura le cuenta que la niñez de Van Gogh no fue especialmente un camino de flores como las que luego le daría por pintar. Vincent trató de encajar en su familia pero nunca lo consiguió, siempre sintió que para sus padres vivía a la sombra de un niño al que perdieron siendo muy pequeño y que también se llamaba Vincent. Theo era el único que creía en él, por eso tenían una relación tan estrecha, aunque después se vea en la película que también tenían sus más y sus menos.

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Escena de “Loving Vicent” donde Armand dialoga con su padre bajo la noche estrellada

 

También hay escenas en las que se recoge la rápida evolución que tuvo como artista. Van Gogh probó en diversos oficios hasta que, con 28 años, cogió un pincel por primera vez. Fue a París, pero para él era solo una escala para aprender y después seguir su camino, como haría finalmente. En nueve escasos años pasó de ser un pintor amateur a convertirse en un artista influyente; el propio Manet lo calificó como la estrella más brillante de la Feria de Artistas Independientes. Fue admirado por el círculo de artistas postimpresionistas, pero rechazado por la Academia, como todos los demás. En ocho años realizó más de 800 pinturas y solo vendió un único cuadro en vida.

Escenas en las que se le ve pintando cuando llegó a Auvers y lo que los vecinos dicen de él ayudan a completar su perfil. El barquero asegura que iba al río a pintar de ocho de la mañana a cinco de la tarde, tenía un horario que seguía a rajatabla.

Otro detalle que ayuda a comprender más la vida de Van Gogh es el trato que recibía por parte de la gente del pueblo. Lo llamaban despectivamente el “loco del pelo rojo” y le miraban con desprecio, algunos por pura envidia y otros porque no llegaban a entender lo que hacía. Eso le obligó a salir de noche a pintar muchas veces, de ahí que tenga tantas escenas nocturnas entre sus cuadros. Este rechazó también lo sufrieron otros artistas coetáneos suyos que al igual que Van Gogh se alejaron del arte academicista. En el caso del holandés el vacío que le hicieron fue mayor por su personalidad un tanto excéntrica y porque se encontraba en un pueblo, no en París.

También son impactantes las imágenes de sus últimos días de vida, después de haberse intentado suicidar supuestamente, cuando está agonizando en la cama. Ahí deja de ser el artista por un momento para ser un simplemente Vincent, un hombre en su lecho de muerte y solo.

 

Una época y un lugar para la historia

La película se desarrolla en 1891, justo un año después de la muerte de Van Gogh. La historia oscila entre el presente de la ficción, representado con una paleta de colores vivos e intensos, y los recuerdos de los protagonistas que se introducen a lo largo del filme a modo de flashback, con imágenes en blanco y negro.

De esta manera, el espectador va siguiendo el eje de la trama principal, el viaje de Armand, a la vez que conoce la vida de Van Gogh, aquellos aspectos y acontecimientos que marcaron su personalidad y, sobre todo, su obra. Es una propuesta interesante, ya que los saltos en el tiempo hacen de esta película una narración dinámica y entretenida.

Loving Vincent se sitúa en tres escenarios distintos, en tres ciudades que marcaron la vida y la trayectoria artística de Van Gogh: Arlés, París y Auvers-sur-Oise.

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Recreación de Terraza de café por la noche, Place de Forum, Arlés (1888), de Van Gogh

La historia comienza en Arlés, el pueblo al que el artista llegó en 1888 huyendo de la alborotada vida parisina. Van Gogh decidió irse al campo en busca de tranquilidad y nuevas imágenes para pintar y Arlés supuso todo un aliento de aire fresco para el artista, como se puede apreciar en su obra. En ese pueblo del sur de Francia abrió un taller, con la ayuda de su hermano Theo, a modo de comuna de artistas y por él pasaron figuras como Gauguin. Ese edificio, que el propio artista retrató en su obra La casa amarilla (1888), es el punto de partida de la película. En la primera secuencia nos adentramos en un café (Terraza de café por la noche, Place de Forum, Arlés, 1888), cuyo interior recrea El café de noche (1888). Más adelante, se nos muestra el dormitorio del pintor (Habitación de Vincent en Arlés, 1888) durante su estancia en Arlés.

Armand viaja en busca de Theo hasta la segunda localización de la película, París. La capital francesa era en aquel momento un hervidero de artistas; “si hablamos de arte, hablamos de París” dicen en la propia película. Van Gogh llegó a París tras haber estado en Bruselas y alternó en los ambientes más bohemios de la ciudad. Conoció en la Academia Cormon a los otros tres artistas más representativos del postimpresionismo: Cézanne, Toulouse-Lautrec y Gauguin. Coincidió también con los impresionistas, lo que hizo que cambiara completamente su paleta de color y que se nutriera de algunas de las características de este grupo como la intensidad de la luz o la influencia de las estampas japonesas. De este ajetreo fue del que quiso escapar yéndose a Arlés.

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Recreación de Trigal con cuervos (1890), de Van Gogh

Finalmente, el hijo del cartero Roulin se dirige a Auvers-sur-Oise, la ciudad en la que Van Gogh pasó sus últimos meses de vida. La mayor parte de la historia se desarrolla en Auvers, donde se ven las casas que retrató en obras como La casa blanca de noche (1890), Casas en Auvers (1890) o Les Vessenots, Auvers (1890) y paisajes como el de Orilla del Oise en Auvers (1890) o Trigal con cuervos (1890). Armand regresa a Arlés al término de la película y se recrea la obra Noche estrellada sobre el Ródano (1888).

 

Más de cien artistas y mucha tecnología

Entre los elementos estéticos de la película, el más destacable es, sin duda, la realización plástica y visual. Supone el principal reclamo de esta obra, el laborioso trabajo realizado por un grupo de más de cien artistas encargados de crear todo un largometraje inspirado en el estilo de Vincent van Gogh. Cerca de 65.000 fotogramas de pinturas al óleo hechas a mano componen la película que rinde homenaje a la obra del artista, por lo que todo lo que aparece en ella (fotografía, vestuario, iluminación…) se hace respetando lo que el propio Vincent pintó en sus lienzos.

Para llevar a cabo esa ardua labor, se hizo un casting al que se presentaron más de 5.000 pintores de todas las partes del mundo y, de entre estos, se seleccionó a 125. Las escenas se rodaron con actores primeramente, en sets construidos con la apariencia de los cuadros de Van Gogh o en cromas. El equipo de la película estudió durante un año aproximadamente cómo recrear esos cuadros, todo tenía que estar cuidado al detalle.

En total se hicieron cerca de 65.000 cuadros, pero, al terminarlos, se retiraba la pintura
con espátulas y se pintaba encima el siguiente, de modo que, al final, solo se conservaron 1.000; 800 fueron vendidas y las restantes fueron empleadas en estrenos y funciones especiales.

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Uno de los artistas pintando una escena de la película.
Fuente: Hojas Mágicas.

Para hacer la película tardaron cinco años y medio: “tres para escribir y desarrollar el filme, un mes de grabación, cinco de edición y dos años de pintura”, según su directora, Welchman. También necesitaron una gran inversión económica que les costó conseguir porque era un proyecto muy arriesgado. Otro recurso estético a destacar es la música que utilizan para ahondar en la expresividad que ya poseen las imágenes de por sí, intensificar las emociones y ambientar las escenas en la Francia de finales de siglo XIX. La película termina con la canción Vincent (Starry Starry Night) de Don McLean, interpretada por Lianne La Havas, haciendo un tributo al artista y a su obra. Por otro lado, es menester destacar la lentitud de los diálogos. Al ser una obra hecha enteramente a base de fotogramas de pinturas, el movimiento de los personajes se ralentiza y, por lo tanto, también su habla, que debe adaptarse a una transición más lenta de imágenes.

 

Las obras del maestro

Como ya hemos señalado, el mayor atractivo de este filme reside en que es un museo hecho película. Toda la obra es una recreación y una puesta en escena de pinturas de Van Gogh. Se reconoce cada escena, cada campo, cada noche estrellada, cada cara amiga… Todo. Por lo tanto, la lista de las obras que podemos encontrarnos en ella es muy extensa. En total, 94 cuadros aparecen de manera muy similar a la obra original y 31 son representaciones parciales.

Los exteriores se sitúan en lugares extraídos de cuadros como La noche estrellada (1888), La casa amarilla (1888), Terraza de café por la noche, Place de Forum, Arlés (1888), o Noche estrellada sobre el Ródano (1888), entre otras.

Algunas escenas interiores se centran en obras reconocibles como El café de noche (1888) o Habitación de Vincent en Arlés (1888).

En los personajes se introducen algunos cambios. Se basan en retratos que realizó Van Gogh, pero las escenas fueron grabadas con actores de carne y hueso antes de realizar los cuadros por lo que los personajes tienen también características de estos. De todos modos, hay retratos del artista muy reconocibles a lo largo de toda la película: Autorretrato (1889), Retrato de Armand Roulin (1888), Retrato del cartero Joseph Roulin (1888), Retrato de Paul-Eugène Milliet (1890),  Retrato de Père Tanguy (1887), o Retrato del doctor Gachet (1890).

 

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Recreaciones de Retrato de Adeline Ravoux (1890) y Retrato del
doctor Gachet (1890), de Van Gogh. Fuente: Esfera Cultural.

 

Un contexto que emana arte e historia

Todos los elementos y las escenas de la película son un vivo reflejo del contexto histórico-artístico al que pertenece. Desde los personajes, hasta los paisajes, los decorados o el vestuario, todo concuerda con la época que retrata la historia, ya que las imágenes son una copia fiel de los cuadros contemporáneos de Van Gogh. Por lo tanto, no se trata de un trabajo de documentación externa que hayan tenido que hacer los realizadores de la película, simplemente se han basado en fuentes directas del lugar y el espacio en el que se ambienta la trama: la obra del artista.

La película es un recorrido por la vida de Vincent van Gogh: su infancia, sus intentos fracasados en varios oficios que ejerció de joven, su tardía trayectoria artística y sus últimos y agitados años. Desde ese punto de vista, la biografía del artista está bien documentada y respeta los hechos históricos tal y como sucedieron.

Sin embargo, la trama del joven que se obsesiona por saber cuál fue el verdadero final de Van Gogh introduce una hipótesis recogida en el libro Van Gogh: La vida de Steven Naifeh y Gregory Smith. No puede saberse a ciencia cierta si esta hipótesis se ajusta a lo que pasó, por lo que el supuesto asesinato del artista que se plantea en la película puede ser un planteamiento erróneo. Deja la puerta abierta a interpretaciones que se salen de lo histórico y se introducen en lo ficticio.

 

CONCLUSIONES

Van Gogh decía: “No podemos expresarnos mejor que a través de nuestros cuadros”, y esa idea la hicieron suya los directores del proyecto.

Lejos de lo que pueda parecer en un primer momento, Loving Vincent no es un biopic más. Habrá quien piense que a estas alturas no es muy novedosa la idea de estrenar una película sobre la vida de Van Gogh, aun tratándose de un personaje muy interesante. Ya se han hecho muchas, algunas de ellas muy buenas, como El loco del pelo rojo (1956) de Vicente Minnelli o Vincent y Theo (1990) de Robert Altman, pero Dorota Kobiela y Hugh Welchman ya sabían eso antes de ponerse a hacer esta película; por eso, los directores de Loving Vincent eran conscientes de que la única forma de ofrecer una propuesta diferente era jugándose el todo por el todo.

Kobiela y Welchman aseguran que su objetivo no era el de hacerse con ningún título por ser los primeros en utilizar esta técnica dentro del cine, “creemos que no se puede contar la verdad de la historia de Van Gogh sin sus pinturas y por eso decidimos dar vida a sus cuadros”, sostienen. Así es como surgió la idea de hacer algo que nunca antes se hubiera hecho y el resultado fue el primer largometraje de la historia realizado completamente a óleo. Loving Vincent es una rara avis, una carta de amor a una de las figuras más representativas del arte contemporáneo.

En su día no supieron darle a su pintura el valor que tenía y el reconocimiento le llegaría, como a muchos otros artistas, póstumamente. Van Gogh murió con 37 años y, pese a haberse iniciado tarde en el mundo de la pintura, dejó un gran legado tras de sí.

Su obra quedó en manos de Theo, pero su hermano murió también al poco tiempo, como se ve en la película, y fue su mujer la que se quedó con todo el patrimonio artístico. Durante mucho tiempo lo guardó en la casa de huéspedes que tenían hasta que, tras leer la correspondencia entre Theo y Vincent, se dio cuenta de la importancia que tenían esos cuadros y se empeñó en que el mundo conociera la obra de Van Gogh. “He puesto mi corazón y mi alma en mi trabajo y he perdido mi mente en el proceso”, afirmaba Van Gogh. Fue un artista torturado e incomprendido durante toda su vida y eso desembocó en la locura que lo atormentó durante sus últimos años. Esta enajenación queda muy bien reflejada en la película a través, precisamente, de su pincelada; una pincelada suelta, expresiva y tan característica de Van Gogh que te atrapa desde el primer minuto.

Todo en esta película es anécdota, excepto el arte, un arte en su máxima expresión. Al ver Loving Vincent, es inevitable sentir que estás dentro de un museo; no en vano ganó el premio a Película Internacional Más Popular en el Festival Internacional de Cine de Vancouver de 2017 y el de Mejor Película Animada en los Premios del Cine Europeo celebrados en Berlín ese mismo año. También estuvo nominada en los Globos de Oro y en los Óscar en la categoría de Mejor Película Animada.

Este filme consigue construir todo un universo a través de lienzos pintados a mano, crea un mundo lleno de vida a través del arte y esa es su mayor aportación, más allá de lo que cuenta, la historia está supeditada a la imagen. Si hubiese que ponerle algún pero a esta película sería que esto resulta muy novedoso y atrayente durante los primeros minutos, pero es inevitable que el ojo se acostumbre al efecto de los brochazos y salgan a relucir las carencias narrativas. Carencias como las producidas por el hecho de que la película se componga enteramente por dibujos que se van sucediendo unos a otros, lo que provoca que, en ocasiones, la acción resulte más lenta de lo que debiera ser. Pero esto también tiene su lado bueno, ya que este ritmo pausado permite apreciar mejor la sucesión de los fotogramas y ver cómo la pincelada se va moviendo para crear el movimiento.

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Recreación de Noche estrellada sobre el Ródano (1888) de Van Gogh

Loving Vincent comienza y termina en los cuadros de Van Gogh; al igual que el propio Vincent comenzó y terminó en sus lienzos. Estas fueron las palabras de la última carta que escribió Vincent para su hermano Theo: “¿Quién soy yo a ojos de la mayoría? Un don nadie, alguien que no existe, un ser desagradable, alguien que nunca ha encontrado ni encontrará su sitio en la sociedad. Ahora bien, incluso si todo esto fuera totalmente cierto, un día me gustaría mostrar a través de mi obra lo que este don nadie sin identidad tiene en su corazón”.

Dicho y hecho, querido Vincent.

 

ENLACES

Para conocer más acerca de la película, pueden ver esta selección de vídeos:


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