‘LA DAMA DE ORO’: UNA RECONCILIACIÓN CON EL PASADO ARTÍSTICO E HISTÓRICO

Por Belén ALVA @MBAbeliiii,  José Antonio CABRERA @Jose_fatal y

Jimena ESPADA @ItsJimena9

¿Cuántas veces hemos sentido la necesidad de superar el pasado pero sin ser capaces de dejar atrás nuestros recuerdos más profundos? Esta es la cuestión sobre la que gira el argumento de Woman in gold(La dama de oro), una película dirigida por Simon Curtis y protagonizada por Helen Mirren que no deja indiferente a ningún amante del cine, ni mucho menos, del arte.

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Helen Mirren delante de la obra de Gustav Klimt, La dama de Oro.

Basada en una historia real, la película narra uno de los casos más polémicos de restitución de arte: la historia de Maria Altmann (Helen Mirren), una mujer austriaca y judía afincada en California y su titánica lucha contra el gobierno austriaco por recuperar el patrimonio artístico que los nazis confiscaron a su familia tras la ocupación de Viena por los fascistas alemanes, entre lo que se encuentra una de las obras más trascendentales de Gustav Klimt: el retrato ‘Adele Bloch-Bauer I’, tía de la protagonista.

Setenta años después de que Maria Altmann, descendiente de una acomodada familia judía vienesa, se viese obligada a huir de su Austria natal tras el asedio nazi durante la II Guerra Mundial, decide embarcarse en una lucha judicial para honrar el recuerdo de su familia y recuperar el patrimonio que les fue robado y del cual ella es la legítima heredera. Para ello cuenta con la ayuda de un joven abogado californiano, Randy Schoenberg (Ryan Raynolds), también descendiente de exiliados vieneses. Junto a él atraviesa un largo camino de trabas y batallas legales contra el orgullo y soberbia del gobierno austriaco, así como dos viajes a Viena en búsqueda de evidencias. Los protagonistas afortunadamente cuentan con la ayuda de Hubertus Czernin, un joven periodista vienés que contribuye a encontrar el testamento de Adele, así como de su marido, Ferdinand Bloch-Bauer, quien nombraba a sus sobrinas legítimas herederas de los cuadros de la familia firmados por Klimt.

Desde la primera escena se respira la importancia que va a tomar el retrato de Adele Bloch-Bauer a lo largo de toda la película, ya que se muestra el momento exacto en el que Adele posa para el pintor Gustav Klimt mientras éste ultima la obra. En el primer diálogo entre ambos, ella muestra su inquietud y preocupación por el futuro. Podría decirse que se trata de un detalle premonitorio introducido por el director, ya que posteriormente ella fallecería enferma de meningitis y gran parte de su familia sería asesinada por los nazis.

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Gustav Klimt retrata a Adele Bloch-Bauer en la película

La relación entre María y su abogado toma gran fuerza en el argumento y se posiciona como uno de los elementos más determinantes de la historia, una relación con toques de humor y frivolidad. Randy es un joven letrado con muchas agallas y algo inexperto, acaba de ser padre y de encontrar un buen puesto en un bufete de abogados de gran prestigio. Maria por su parte es una mujer valiente y tranquila, dueña de una boutique en Heviot Hills, Los Ángeles. Dos personalidades completamente heterogéneas y chocantes que finalmente se conjugan con un mismo fin: la restitución de la obra a su verdadera dueña. El fantástico empleo de la ironía por parte de Maria contrastan con la actitud algo patética del abogado en las primeras escenas de la película, pero a medida que transcurre el largometraje vemos como esos papeles dan un giro de 360º, llamando sobre todo la atención la profesionalidad con la que Randy es capaz de resolver la cuestión que tienen entre manos; así como la confianza que deposita Maria en su abogado hasta el final del proceso, renunciando varias ofertas de abogados de prestigio.

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María y su abogado en la película

Resulta determinante también la constante conexión entre el presente y el pasado a lo largo de todo el film. Maria es una mujer que trata de olvidar su tormentoso pasado pero en el momento en el que, tras la muerte de su hermana, encuentra entre sus pertenecías una carta que hacía referencia a los intentos infructuosos para recuperar la emblemática obra de Klimt, el retrato de su tía Adele, la lluvia de recuerdos para María es inevitable. A través de continuos flashbacks, Simon Curtis consigue ilustrar a la perfección la juventud de la protagonista y combinarla con el momento actual en el que se producen los hechos.

Por lo tanto, el largometraje se desarrolla en tres escenarios diferentes: por un lado California (donde viven los protagonistas y deciden comenzar todo el proceso) y la Viena actual (donde viajarán para tratar de recuperar las obras artísticas pertenecientes a la familia Bloch-Bauer); por otro lado, la Austria de los años veinte, treinta y cuarenta, donde comprendemos la historia de la familia de Atmann anterior al asedio nazi y las graves consecuencias que este suceso tuvo para ellos.

Gracias al uso del blanco y negro en las escenas que hacen referencia al pasado de Maria y del colorido en las escenas de la actualidad también ayuda a poner al espectador en contexto y a involucrarse en el largo proceso. En la película, además, se observan numerosos guiños a las tradiciones austriacas como las fiestas y los bailes típicos del país.

También es muy destacable la lucha David (Altmann y Randy) contra Goliat (el gobierno austriaco) que se pone de manifiesto a lo largo de toda la película y el triunfo final de la justicia. Es especialmente impactante el conmovedor y emocionante discurso de Randy ante el Tribunal austriaco, lo que mostraría el lado más sensible del abogado, dejando en un plano muy lejano el interés económico por el que decidió ayudar a Maria a recuperar los cuadros y saliendo a la luz el lado más humano del joven letrado.

En una de las últimas escenas, durante una conversación entre María y Randy ésta exclama: “estás manteniendo todos los recuerdos vivos. Aquí vemos reflejado el afecto de María hacia el abogado, quien es su único y fiel apoyo durante todo el proceso legal que lleva a cabo y hacia quien se muestra agradecida. Pero el final de la película se revela la verdad de una triste realidad: a pesar de que se haya hecho justicia, nunca nada ni nadie podrá aliviar el recuerdo de todo lo que se perdió durante el Holocausto. Cabe destacar la sensibilidad con la que el autor trata este tema tan traumático en la historia universal a través de los protagonistas, quienes refuerzan su relación gracias al fuerte vínculo que los une gracias a sus raíces comunes.

 

La importancia del proceso y la escasa apreciación artística

La película es una adaptación de la historia real centrada en el sentimiento, la justicia y el valor económico del arte. La batalla judicial entre Maria Altman y la República de Austria son la trama central de la película, el valor artístico en sí mismo queda por completo en un segundo plano.

Los intereses económicos se hacen presentes en varias escenas en las que abogados, propietarios de museos y coleccionistas ansían aprovecharse de la situación de María ofreciendo una ayuda para la resolución judicial a cambio de la venta o cesión de la obra una vez se resuelva el caso -recordemos que se trata de una obra única en el mundo-.

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Apfelbaum (1912), otra de las obras confiscadas a la familia Altman

Toda la historia se centra en la obra ‘Retrato de Adele Bloch Bauer I’ cuando se trata, en realidad, de la historia de cuatro obras más. Cierto es que éste es el más conocido, era considerado un símbolo nacional en Austria e incluso se llega a decir que es “La Mona Lisa de Austria” en la película. No se llega a olvidar por completo que el caso abarcaba la restitución de un total de cinco obras de Gustav Klimnt porque el dato se menciona en dos ocasiones e incluso se dedican unos segundos en algunos planos  a estas otras obras pero toda la atención se concentra en una. A parte del primer retrato de Adele Bloch Bauer, también estaba en juego la devolución de ‘Adele Bloch-Bauer II’, ‘Buchenwald / Birkenwald’, ‘Apfelbaum’ y ‘Häuser in Unterach am Attersee’ a su legítima dueña.

Uno de los aspectos más llamativos de la película es la mención al gusto del arte por parte de los nazis. En el momento en que se explica el expolio sufrido por parte de la familia Altman, por el cual todas las propiedades más valiosas acabaron en manos de los jerarcas más poderosos de la élite nazi; se menciona que a ellos no les gustaba la obra de Klimt porque era “demasiado degenerada para su gusto”. Por ello, el primer retrato de Adele Bloch-Bauer se lo quedó un comandante nazi (Bruno Grimscnitz) que posteriormente cedió a la galería Beldevere. El cuadro pasa a llamarse ‘La dama de oro’ o ‘La mujer de oro’ durante varias décadas con un propósito muy claro: ocultar la verdadera identidad de la modelo, una mujer judía.

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Retrato de Adele Bloch-Bauer II, 1912

Esta es una de las escasas referencias a valoraciones artísticas en ‘La dama de oro’, pero podría haberse reservado algún espacio más para hacer notar la validez artística de la obra de Klimt o hacer una lectura reflexiva sobre el retrato que más se cita en la película. Este autor es de los más representativos de la pintura Modernista por su singularidad de estilo y porque sintetiza casi todas las inquietudes, lenguajes y tendencias de la Europa de cambio de siglo. Desarrolla un lenguaje simbólico propio y destacan los detalles dorados del fondo de algunas de las obras de su última etapa.

La temática fundamental de Klimt son las mujeres: mujeres en retratos, mujeres fatales (dominantes e inaccesibles, una clara influencia para muchas actrices de la industria cinematográfica de Hollywood posterior), en escenas eróticas, el amor lésbico y las edades de la mujer principalmente.

 

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Klimt, Retrato de Adele Bloch-Bauer I, 1907

El retrato de Adele Bloch-Bauer I o La dama dorada, como posteriormente la nombraron los nazis, es una pintura de Gustav Klimt realizada en 1907 a una mujer judía austriaca de familia adinerada a encargo de su marido. Actualmente se encuentra, a petición de su legítima heredera, en exposición permanente en la Neue Galerie de Nueva York tras la adquisición de la obra por Ronald Lauder por la significativa cantidad de 135 millones de dólares, convirtiéndose así en la segunda pintura de mayor valor de todo el mundo. El retrato está realizado con óleo y oro sobre tela marinera, con una ornamentación elaborada y compleja propia de la época dorada del artista austriaco y se convirtió sin duda en un icono propio de la identidad vienesa mientras permaneció, junto a los otros seis Klimt confiscados por los nazis sus dueños, en la galería Belvedere de Viena.

 

Los personajes de la película: ficción vs realidad

 

  • María Altmann, interpretada por Helen Mirren.
  • Maria Victoria Bloch-Bauer. Emigrante judía nacida en Austria. Al llegar a EEUU inicia un negocio de venta de suéters de cachemira de éxito en Los Ángeles.

 

 

 

  • María Altmann de joven, interpretada por Tatiana Maslany
  • La verdadera María Altmann

 

 

 

  • Randy Schoenberg, interpretado por Ryan Reynolds.
  • Graduado por la Universidad de Princeton. Nieto del compositor Austriaco Arnold Schoenberg. Representó a María contra el Gobierno de Austria para recuperar las obras de Klimt.

 

 

 

  • Hubertus Czernin, interpretado por Daniel Brühl.
  • Primer periodista en tener acceso a  los registros de la Galería austriaca en Viena. Fue quien publicó una serie de artículos sobre la propiedad de cinco pinturas de Klimt rebatiendo las falsas declaraciones que decían que las obras fueron donadas por los tíos de María.

 

 

 

  • Adele Bloch-Bauer, interpretada por Antje Traue.
  • Proveniente de una rica familia judía, hermana de la madre de María y esposa de Ferdinand Bloch-Bauer hermano del padre de María, conocía a muchos escritores, artistas, políticos a los que invitaba a la casa donde vivían junto con María, sus padres y hermana.

 

 

 

  • Fredrick “Fritz” Altmann, interpretado por Max Irons
  • Se casó en 1937 con María. Hermano de Bernhard Altmann. Escapa junto a Maria, mientras se encontraban en arresto domiciliario llegando a EEUU en 1938 poco después de haber sido prisionero por 2 meses en un campo de concentración.

 

 

 

  • Ferdinand Bloch-Bauer, interpretado por Henry Goodman.
  • Ferdinand Bloch-Bauer (1864-1945).Industrialista judío, esposo de Adele.

 

 

 

  • Gustav Bloch-Bauer, interpretado por Allan Corduner.
  • Gustav Bloch-Bauer, abogado Judío, padre de María. Muere en Viena en 1938..

 

 

 

  • Gustav Klimt, interpretado por Moritz Bleibtreu.
  • Gustav Klimt (1862-1918). Pintor simbolista austriaco, uno de los representantes del modernismo y la Sezession Austriaca. Entre sus obras más significativas se encuentran El beso, Friso de Beethoven y Retrato de Adele Bloch-Bauer I.

 

FICHA TÉCNICA:

378192Título: ‘Woman in Gold’ o ‘La Dama de Oro’

Año de estreno: 2015
Duración: 109 min.
Director: Simon Curtis

Guión: Alexi Kaye Campbell
Género: Drama
Basada en hechos reales, en el libro ‘The Lady in Gold’ de la periodista Anne-Marie O’Connor.
Música: Hans Zimmer y Martin Phipps
Fotografía: Ross Emery
Actores principales: Helen Mirren, Tatiana Maslany, Ryan Reynolds y Katie Holmes.

 

 

 

TRAILER DE LA PELÍCULA:

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