RETORNO A LA BELLEZA. OBRAS ITALIANAS DEL ARTE DE ENTREGUERRAS

Por Ana ZAMORANO @anazam01

LAS PINTURAS ITALIANAS DE ENTREGUERRAS REGRESAN A UN CLASICISMO RENOVADO

Hasta el 4 de Junio estará disponible en las salas de exposiciones de Recoletos de la Fundación Mapfre la exposición de arte italiano de entreguerras, Retorno a la Belleza. Corresponde al tercer capítulo que completa una trilogía dedicada a la pintura moderna y contemporánea italiana.

Felice Casorati, Ritratto di Renato Gualino, 1923-24

Felice CASORATI Retrato de Renato, Gualiano (1923)

La exposición ha sido organizada en colaboración con el Mart, Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto. Las comisarias de la muestra son Daniela Ferrari y Beatrice Avanzi, quienes han reunido préstamos de numerosas colecciones particulares e instituciones internacionales, como la Pinacoteca di Brera, el Museo del Novecento de Milán o el Museo Morandi, entre otros. Se presenta el regreso al orden en el arte italiano de las primeras décadas del siglo XX, el retorno a una tradición clásica que resalta por la belleza y la armonía.

El viaje al mundo moderno, la novedad, y a la vanguardia, se pusieron en cuestión después de la Gran Guerra. Existió un afán de volver hacia atrás, de refugiarse en el pasado, elaborando exposiciones sencillas que tuvieran como base la tranquilidad, lo básico y lo confortable, que fueran en contra de lo violento y lo extravagante, que dieran seguridad. El fin era confortar el espíritu humano por la tragedia bélica, por la ausencia de esperanza. Los pintores italianos, como Sironi o Morandi, quisieron marcar una nueva forma de ser modernos, sin estridencias, con una cierta melancolía.

La vuelta al orden

Nos encontramos con el regreso a lo clásico, que trajo géneros que parecían olvidados, como paisajes, figuras, el desnudo o el bodegón. En esta exposición añaden, además, una iconografía nueva sobre las edades de la vida, la maternidad, la infancia… y también sobre poner al hombre en el centro de las cosas a través del retrato. Los artistas se inspiraron en la estatuaria grecorromana y el arte renacentista, que fueron los referentes de una pintura que buscaba fundamentalmente la belle­za, el orden y el equilibrio. En ellos influyeron artistas europeos como Picasso, Derain o Hopper, quienes retomaron el realismo en un sentido moderno.

Recorriendo la exposición vemos más de un centenar de obras que agrupa artistas de la pintura metafísica italiana, Giorgio de Chirico, Alberto Savinio, Carlo Carrà, Filippo de Pisis o Giorgio Morandi; del grupo del Novecento, Mario Sironi, Leonardo Dudreville, Achille Funi, Anselmo Bucci, Ubaldo Oppi, Piero Marussig o Gian Emilio Malerba, y del realismo mágico, Felice Casorati, Antonio Donghi, Ubaldo Oppi y Cagnaccio di San Pietro. Además de otros creadores que marcaban su estilo dentro del mismo ámbito de precisión en el dibujo y armonía clásica: Pompeo Borra, Massimo Campigli, Gisberto Ceracchini o Marino Marini.

Giorgio de CHIRICO Melancolía                Giorgio de CHIRICO Plaza de Italia (1924-1925)

  hermética (1919)

La visita se estructura en siete secciones. El primer bloque, denominado “Metafísica del tiempo y del espacio”, trata fundamentalmente sobre Giorgio Chirico, padre de la pintura metafísica y defensor de un arte de tradición clásica y renacentista. Entre 1918 y 1919 pinta Melancolía hermética, donde aparece la idea del Renacimiento de cuadros dentro de otros cuadros, con colores oscuros y opacos. Por su parte, Carlo Carrà presenta el tema del bodegón con interpretación metafísica, una composición de objetos cotidianos contradictorios, como en Composición TA (Bodegón metafísico) (1916-1918). Entre algunas de las obras que llaman la atención encontramos Tumba de un rey morisco (1929) de Alberto Savino; Plaza de Italia (1924-1925) de Giorgio Chirico o Bodegón (1929) de Giorgio Morandi.

Achille FUNI Autorretrato con vasija azul (1920)

Achille FUNI Autorretrato con vasija azul (1920)

Mario SIRONI El arquitecto (1922-23)

Mario SIRONI El arquitecto (1922-1923)

El grupo de pintores que pertenecen a Novecento dan vida a la segunda sección, “Evocaciones de lo antiguo”, que pretendían romper el arte de la vanguardia. Entre las obras que destacan están: El arquitecto (1922-1923) de Mario Sironi, que nos lleva de manera simbólica a un pasado lejano; El equilibrista (Máscaras y ruinas) (1928) y La lección de música (1928-1929) de Gino Severini, donde los personajes están rodeados por ruinas, utilizando la metáfora del tiempo; Retrato de Archille Funi (1920) por Pompeo Borra o Autorretrato con vasija azul (1920) de Achille Funi, en el que su camiseta es blanca para iluminar el cuadro y en la vasija, donde pone su nombre, es un guiño a la antigüedad. Estos artistas realizan un clasicismo moderno con composiciones sencillas que se basan en el mundo de las ideas.

El tercer bloque de la exposición se denomina “Regreso a la figura”, de la cual el retrato es protagonista. Algunas de las obras son Retrato de señora (1924) de Felice Casorati; Malabarista (1936) de Antonio Donghi o Mujeres con dos guitarras (1927) de Massimo Campigli. Éste último destaca por su mirada moderna al pasado.

El interés por el desnudo femenino es característico en los años veinte y treinta, por lo que la cuarta sección se denomina “El denudo como modelo”. El artista destacado en este ámbito es Felice Casorati, como podemos ver en Concierto (1924). Es una de sus obras más conocidas, desnudos con eco de Masaccio y Piero della Francesca, donde se despoja del decorativismo y pasa a un lenguaje más severo; además podemos observar que la mujer que está de espaldas está sacada de otra de sus obras, Meriggio. En El primer dinero (1928) de Cagnaccio di San Pietro se refleja la pérdida de la inocencia, la degradación de la sociedad contemporánea, sus obras reflejan un duro contenido social.

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Felice CASORATI Concierto (1924)

Los “Paisajes” son la estrella del quinto bloque, tuvieron gran relevancia en las primeras décadas del siglo XX, captaron vistas de la ciudad o paisajes rurales con valores plásticos y pictóricos basados en la tradición. La obra más destacable es Paisaje urbano (1920) de Mario Sironi, puede considerarse la primera exposición del grupo Novecento; utiliza recursos del cubismo con edificios en forma cúbica, convirtiéndolo en un lugar difícilmente habitable, y con colores que representan tristeza e inquietud. Carrà y Morandi también se interesaron por los paisajes; El viejo Varallo (1924), Carlo Carrà.

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Mario SIRONI Paisaje Urbano (1920)

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Giorgio MORANDI Bodegón (1929)

 

En una manifestación por la naturaleza muerta tenemos la sección “La poesía de los objetos”. El bodegón era idóneo para los artistas que querían concentrar su atención en la naturaleza de las cosas y transmitir la apariencia misma de los objetos.  Morandi hace de este tipo de naturaleza muerta toda su pintura, como en Bodegón (1929). Otro ejemplo es Bodegón con mandolina (1920) de Gino Serverini, que nos recuerda a las costumbres griega y romana.

El séptimo y último bloque se denomina “Las edades de la vida”, que cuenta con pinturas comunes, con temas como la maternidad, la infancia, la senectud… pero siempre interpretadas desde la tradición. La obra por excelencia es Retrato de Renato, Gualiano (1923) de Felice Casorati, en que la infancia se ve amenazada por la vida adulta y que rinde homenaje a los retratos italianos del Renacimiento. Otras que destacan son Una persona dos edades (1924) de Archille Funi, Cesare Lionello (1911) de Felice Casorati, Madre. La vida. El dolor. La gloria (1923) de San Pietro. De este artista llama la atención La partida (1936), donde muestra una pareja de ancianos que pueden estar al borde de la muerte, utilizando la metáfora “de quién observa derrotado la llegada del invierno de la vida”; utiliza un realismo exasperado y tajante, con un dibujo duro y analítico que se acerca a la objetividad alemana y sumerge a sus personajes a una atmosfera enrarecida y distanciadora de un brillo cristalino.

Esta exposición de la pintura de los años veinte y treinta en Italia y Europa cuenta con 28 artistas que nos llevan a la belleza de lo cásico, para suavizar la devastación sufrida y la ausencia de esperanza después de la Primera Guerra Mundial. En ella se descubre que lo clásico no tiene que ver con el tiempo. Artistas como Morandi, Carrà o Chirico consiguen mirar al pasado desde la modernidad.

Cagnaccio di SAN PIETRO La partida (1936).jpg

Cagnaccio di SAN PIETRO La Partida (1936)

Datos útiles:

  • Lugar: Fundación MAPFRE
  • Dirección: Paseo de Recoletos 23, 28004 Madrid
  • Web: http://exposiciones.fundacionmapfre.org/retornoalabelleza
  • Fechas: 25 de febrero al 4 de junio de 2017
  • Transporte: Metro, Colón. Renfe, Recoletos. Autobuses, parada 68: 5, 14, 27, 37, 45, 53, 150.
  • Precio: 3€, Lunes gratis.
  • Horarios: L de 14 a 20 h. De M a S de 10 a 20 h. D y festivos de 11 a 19 h

 

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