Bvlgari y Roma: cuando el arte se transforma en joya

David LIMA. @DLimaGuerrero

El mundo de las joyas esconde una estrecha relación con la historia del arte. Ahora es posible descubrirlo gracias a Bvlgari y Roma, una exposición que el Museo Thyssen albergará hasta el 26 de febrero para adentrarse en los más de 130 años de la firma italiana.

Cuando Elizabeth Taylor recibió en 1972 el majestuoso collar con zafiros y diamantes que Richard Burton había conseguido como regalo de cumpleaños para ella, no solo sostuvo entre sus manos una de las piezas de joyería más elaboradas y deseadas del mundo, sino el fruto de una inspiración artística sin igual: una joya diseñada a partir de monumentos sin precedentes de la arquitectura romana. Gracias a la colaboración de la firma de lujo Bvlgari y el Museo Thyssen-Bornemisza, es posible conocer hoy el origen e historia de aquellos collares, broches, pendientes y pulseras que nacieron de la magia de la ciudad eterna.

La gran apuesta del Thyssen: un espacio deslumbrante

La fuente principal de Bvlgari y Roma es la Colección Heritage, que reúne más de 140 piezas de joyería diseñadas a lo largo de más de 130 años. Algunas pertenecieron a celebridades como Anna Magnani, la Baronesa Thyssen o Elizabeth Taylor y se exhibieron en situaciones históricas. ¿Por qué se enamoraron de ellas? Posiblemente por sus seductoras formas, raramente vistas en otras firmas, o los intensos colores que las diversas gemas proyectaban en sus ojos. Lo que es seguro es que todos estos elementos salieron de un motivo inspirador: la ciudad de Roma. El Coliseo, la plaza de San Pedro, las fuentes de Piazza Navona o el Panteón sirvieron a los diseñadores como fuente de inspiración, algo que marcaría un antes y un después en el sector.

EL MUSEO THYSSEN PRESENTA LA EXPOSICION  BULGARI Y ROMA
Detalle de la exposición “Bvlgari y Roma” (EFE)

Lucia Boscaini, comisaria de la exposición, es directora del Departamento del Legado Histórico de Bvlgari. Ella misma afirma que se ha desarrollado un trabajo espectacular a la hora de organizar los contenidos de la muestra. A diferencia de la tendencia general en el museo, caracterizada por la sobriedad y sencillez en el entorno del material expuesto, el Thyssen ha optado esta vez por involucrar a los visitantes en una experiencia audiovisual completa; en palabras de Lucía: “está basada en la emoción”. El montaje incluye una cuidadosa selección de elementos interactivos donde la labor de síntesis y concentración informativa es esplendorosa. Ambientaciones sonoras, canciones especialmente seleccionadas para cada motivo, un juego permanente con las luces y las sombras o espacios creados para la inmersión en escenas de la gran ciudad son algunos de los ejes que aseguran una experiencia sin igual dentro de la historia de la museología madrileña.

Un pasado brillante

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Fotograma de la película La dolce vita (1960), Federico Fellini

El mundo de Bvlgari comenzó hace más de 130 años, cuando el descendiente de una familia griega de orfebres, Sotirio Bulgari, abrió su primera tienda en Roma en 1884. Cuando sus hijos, Giorgio y Constantino, tomaron las riendas del negocio, comenzó el proceso que revolucionaría la industria del diseño de joyas. Alejándose de la hasta entonces más extendida escuela francesa de joyería, comenzaron a utilizar el platino y los diamantes con tallas de base geométrica -serían ellos los que introducirían la famosa talla cabujón (aspecto redondeado), haciendo historia para siempre-. En el período de posguerra, la dolce vita romana -mostrada a la perfección en la película La dolce vita, (1960) de Federico Fellini- comenzó a demandar las creaciones de la firma, que consiguió darse a conocer entre actrices y protagonistas de la alta alcurnia italiana e internacional. En 1970, Bvlgari comenzaba a expandirse por todo el mundo y hoy es uno de los referentes en la creación de joyas y complementos de lujo.

Cuando los lugares hablan de inspiración

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El Coliseo (hacia 1745), Galería Borghese, Roma

La firma ha encontrado en la Roma antigua y moderna una fuente de recursos de diseño inagotable. Sus propias cúpulas originaron el interés por las tallas redondeadas, las ruinas ofrecieron diseños geométricos únicos y el brillo y esplendor de las volutas barrocas fueron la base de cientos de joyas.

Uno de estos ejemplos es la utilización de la clásica forma ovalada del coliseo romano. Bvlgari utilizó la edificación como base para piezas como el sólido brazalete diseñado en 1934, que combinaba diamantes con potentes rubíes. Inmersa en la tradición geométrica del momento, marcada por el art déco de principios del siglo XX, presenta la afamada talla cabujón como ejemplo para posteriores creaciones.

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Pulsera de platino con rubíes y diamantes (1934)

Por su parte, la doble escalinata de la plaza de España sirvió para redondear las formas de un collar de platino y diamantes realizado en 1930. Gian Lorenzo Bernini había sido el primero en plantear un diseño cóncavo y convexo  para una misma planta y fue su idea la que haría germinar esta espectacular pieza -nuevamente utilizada en diseños tan recientes como los de 2016-.

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Broche de platino con diamantes (1934)

Ansiado por cientos de hedonistas de la joyería, el collar ópera de zafiros y diamantes que tantas veces lució Elizabeth Taylor, fue diseñado en 1969. En este caso, la particularidad residía en el uso de la forma octogonal -utilizada desde la Antigua Roma hasta el Barroco, sobre todo en los artesonados de los palazzi.

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Collar ópera de platino con zafiros y diamantes (1969).

El verdadero amor de Elizabeth Taylor: el imperio Bvlgari

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Richard Burton y Elizabeth Taylor

La aclamada actriz londinense Elizabeth Taylor fue una de las mecenas más apasionadas de las formas de Bvlgari, llegando a conseguir una de las colecciones más importantes jamás reunidas. A lo largo de su vida llegaría a poseer piezas únicas enormemente representativas del estilo de la marca. Todo ello comenzó cuando lució varias de ellas en su papel protagonista en Cleopatra, de Joseph Mankiewicz. Su historia de amor con el actor Richard Burton se convertiría también en una fuente de adicción a la firma, ya que este recurrió a la misma en numerosas ocasiones para demostrar su amor a la gran Taylor.

Vive la experiencia

¡¡PRORROGADA HASTA EL 5 DE MARZO!!

Lugar: Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8 (Madrid).

Fechas: 30 de noviembre de 2016 hasta 26 de febrero de 2017 (Prorrogada hasta el 5 de marzo)

Transporte:

  • Metro: Banco de España.
  • Autobuses: 1, 2, 5, 9, 10, 14, 15, 20, 27, 34, 37, 45, 51, 52, 53, 74, 146 y 150.
  • Tren: Estaciones de Atocha, Sol y Recoletos.

Precio:

-General: 12 €

-Reducida: (previa acreditación): 8 €

(Mayores de 65 años, pensionistas, estudiantes, profesores de la Facultad de Bellas Artes, miembros de familia numerosa, titulares de Carné Joven y ciudadanos con discapacidad superior al 33%).

Horarios:

Martes a viernes y domingos, de 10.00 a 19.00 h.

Sábados de 10.00 a 21.00 h.

Lunes, cerrado.

 

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