El arte de los asesinos en serie

Por Matias DE DIEGO @matdediego

¿Cuánto pagaría por una radiografía del famoso asesino en serie Charles Manson? ¿y por una carta firmada por el mismísimo Al Capone? Cientos de personas pujan por los objetos personales de los asesinos en serie más esperpénticos de la historia como si se tratase de auténticas obras de arte.

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El asesinato de Sharon Tate convertido en caricatura por el propio Charles Manson. Imagen: SuperNaugh

Seguramente Charles Manson, el asesino en serie y líder de la secta californiana La Familia, que sembró el terror de una punta a otra de Estados Unidos a lo largo de la década de los sesenta, jamás pensó que un mechón de su cabello podría convertirse en algo tan codiciado como un cuadro de Van Gogh. Y es que por un puñado de pelo del asesino de Sharon Tate, una de las divas del Hollywood de los sesenta, se puede pujar en una de las webs que se dedica a vender al mejor postor los recuerdos de los protagonistas de los crímenes más sangrientos de la historia.

Este nuevo comercio, al que se ha bautizado como murderabilia, se inspira directamente en las subastas de obras de arte por las que pasaron los cuadros de los grandes de la historia, como Munch, Sorolla o Picasso. En media decena de webs se puede adquirir haciendo una oferta en subastas abiertas este tipo de objetos de coleccionismo, como los define Eric Gein, fundador de serialkillersink.net, que considera que este “es el gran mercado del siglo XX” y que la murderabilia “está en plena expansión” y es “un arte más”.

El arte de hacer de la muerte un arte

Los certificados de defunción, la ropa, las armas que utilizaron para cometer los crímenes, sus cartas o los dibujos realizados por los asesinos más despiadados de Estados Unidos son solo algunos de los macabros objetos que se pueden encontrar en los portales dedicados a la murderabilia. Todos ellos pueden comprarse y algunos alcanzan las cinco cifras. Es el caso de una carta escrita y firmada por Ed Gein, el asesino que inspiro el Norman Bates de Psicosis (primero en la novela de Robert Bloch y después en la película de Alfred Hitchcock), que puede adquirirse por 12.500 dólares. Pero la joya de la corona es un manuscrito de John Wayne Gacy, más conocido como El payaso asesino, cuya puja se abre por 133 mil dólares.

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Fotografía de Ed Gein, el asesino en serie que sirvió de modelo para Norman Bates, para el Buffalo Bill de El silencio de los corderos o el siniestro Letherface de La matanza de Texas, con una de sus macabras creaciones. Imagen: MoviePilot.

Entre las últimas piezas, consideradas por muchos un híbrido entre obras de arte y objetos de coleccionismo, que se han puesto a la venta y por las que se puede pujar libremente, podemos encontrar la calculadora que Cho Seung-Hui, un joven coreano de 23 años, vendió para comprar las armas con las que mataría a 32 personas en el campus de la Universidad Virginia Tech en 2007; o el auto de ejecución de Aileen Wuornos, más conocida como La doncella de la muerte por asesinar a siete hombre que, según ella, intentaron violarla mientras ejercía la prostitución.

Según explica William Harder, dueño de murderauction.com, los objetos de estos portales vienen de “tiendas o museos de las cárceles, de guardias que a veces roban a los prisioneros o de los propios detenidos”. Muchos de estos asesinos aprovechan, antes de ser ejecutados, el fanatismo que despiertan en ciertos sectores de la sociedad para poner a la venta sus objetos personales o firmar fotografías y postales que pasarán a venderse como objetos únicos, además de engrosar los bolsillos de los presos o de sus familias.

Esta tendencia en los asesinos en serie que siguen con vida ha sido interpretada en numerosas ocasiones como un intento por mantener el supuesto reconocimiento social que sienten que adquieren con sus crímenes. Con estas representaciones “artísticas” mantienen viva su leyenda y pueden satisfacer su ego y su afán de protagonismo.

Es el caso del propio Manson, cuyas “obras de arte” son un objeto muy codiciado por los coleccionistas. Según Gein “los artículos relacionados con Manson son siempre muy solicitados” y, por ello, el preso aprovecha para seguir sacándole partido a sus fans con su “vena artística”. Podemos encontrar desde su lista de futuras lecturas (con un precio de salida de 7.500 dólares) hasta radiografías de su médula espinal, vendidas por 8.500 dólares, pasando por fotografías dedicadas o sus macabras caricaturas del cadáver de Sharon Tate por 4.500 dólares.

Un negocio macabro

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Carta escrita por el psicópata Ed Gein valorada en 12.500 dólares, una de las piezas de mayor valor. Imagen: SuperNaught.

Aunque pueda parecer rocambolesco, todos estos objetos son considerados como obras de arte por parte de los vendedores y de los compradores. Alrededor de los asesinos en serie se ha generado un importante negocio que se mueve gracias a un grupo de “marchantes” que buscan los artículos más sorprendentes y únicos para su público. “Todo el mundo es un poco macabro. Desde siempre la gente ha querido poseer objetos ligados a los muertos”, afirma Gein para justificar el auge en Estados Unidos de este lucrativo negocio del que, según Harder, “todo el mundo es cliente”.

Lo curioso del caso es que, a pesar de las reclamaciones y de las denuncias presentadas por las asociaciones de víctimas, muy pocos estados consideran ilegal este negocio. Solo ocho, entre los que se encuentran Texas, California, Utah, Michigan o Nueva Jersey, han prohibido la venta de este tipo de “arte”, en cuyos bajos fondos se puede llegar a encontrar, a golpe de clic, hasta bolsas o tarros de tierra con la que han sido sepultadas algunas de las víctimas de estos asesinos en serie.

El senador de Estados Unidos por Texas, John Cornyn es una de las voces más críticas con este negocio. Cornyn lanzó en el año 2011 un proyecto de ley para que se prohibiera definitivamente este “comercio abominable”, tal y como él lo define. Un proyecto que sigue siendo solamente eso: un proyecto.

Mientras las asociaciones protestan y algunos políticos tratan de poner fin a este nuevo arte macabro, la murderabilia amplía sus horizontes con el mundo de la mafia. En algunos portales pueden encontrarse cartas escritas por Al Capone, con un precio de salida de ocho mil dólares, certificados de defunción de líderes del hampa norteamericana o partes policiales en los que se informa de que un preso ha tratado de escaparse de Alcatraz, la que fuera una de las prisiones federales más seguras del mundo.

Bibliografía:

–          Para realizar este reportaje se han utilizado artículos de prensa publicados a lo largo de los últimos diez años en diferentes medios estadounidenses.

–          Los datos de las “obras” y de los asesinos en serie pertenecen a las páginas citadas a lo largo del reportaje:

a.       www.supernaught.com

b.       http://www.murderauction.com/

c.        http://www.serialkillersink.net/

–          Las declaraciones de los fundadores de dichas web y del senador por Texas han sido extraídas de un conjunto de entrevistas y artículos de Agence France Press.

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