El mundo mágico de Robert Doisneau

Por Lara MONTOTO @larusMG_12

Desde el 6 de octubre de 2016 hasta el 8 de enero de 2017 se puede disfrutar de la exposición “Robert Doisneau: La belleza de lo cotidiano” en la Fundación Canal de Madrid. Doisneau es considerado un mito de la fotografía universal, un genio de la cámara del siglo XX.

palm-springs-1960
Robert Doisneau, Palm Spring, 1960

Un total de 110 imágenes dan vida a esta exposición coproducida por Fundación Canal y Atelier Robert Doisneau, con la colaboración de diCHromA Photography. Las comisarias de la exposición son sus dos hijas; Annette, que trabajó con su padre durante 16 años, y Francina Doisneau. Ambas se han encargado de seleccionar de una manera exquisita las mejores instantáneas de su padre. La exposición es el resultado de una meticulosa selección de entre los 450.000 negativos que Doisneau realizó a lo largo de su vida.

En ellas se sintetizan cuarenta y cinco años de creación: desde los años 20 hasta los 70. Las fotografías se dividen en dos secciones. Por un lado se puede disfrutar de 80 de sus obras más emblemáticas en blanco y negro, como El beso frente al Hôtel de Ville (1950) o Los panecillos de Picasso (1952). Pero esta exposición también saca a la luz la serie de Palm Springs en color que la agencia Rapho encargó a Doisneau en 1960 para la revista Fortune. Esto obligó al francés a viajar a Estados Unidos para fotografiar los campos de golf de una ciudad de clase alta próxima a Los Ángeles.

Los temas que componen esta recopilación fotográfica son los viandantes, parejas de romería, artistas, niños en la escuela o viajeros. Todos sus personajes reflejan un ideal, impregnados de cierta tristeza que, más tarde, pasará a convertirse en ironía.

Robert Doisneau estudió en la parisina escuela Estinenne y posteriormente trabajó como grabador litográfico en un taller de Marais. La cercanía con el grabado y la timidez que caracterizan a este artista llevaron a que sus primeras fotografías estuvieran dedicadas a plasmar materias. Desde que comenzó en el mundo de la fotografía había una idea que le bullía en su cabeza: jugar con una cámara de fotos.

Su primera etapa la protagonizaron objetos. Más tarde niños, con los que el artista se identifica, hasta que, posteriormente, se atrevió a dar el paso con los adultos. El artista explicaba esta evolución en una entrevista en 1983. “No me atrevía a fotografiar a la gente. No obstante, tenía la sensación de verla muy bien”, argumentaba, matizando que “no me atrevía a acercarme porque era tímido”. En su caso la timidez no supuso un problema. Todo lo contrario. Es esta faceta de su personalidad la que le hace mantener las distancias en sus fotografías y crear en ellas una sensación de amplitud, de visión dilatada de la escena que transporta al espectador al ambiente parisino de la época.

la-informacion-escolar-paris-1956
Robert Doisneau, La información escolar, 1956

Este destacado fotógrafo fue un abanderado del realismo poético. Doisneau nunca se sometió a las modas, por lo que su legado artístico está plagado de instantes de desobediencia, de rupturas con lo establecido. “Había que obtener imágenes que rompiesen con aquella actitud sumisa de los fotógrafos de la época”, sostenía el artista en aquella entrevista del 83. Para él, las fotografías en las que el autor deja intervenir al azar adquieren una especie de encanto mágico. Este encanto se debe, según el propio Doisneau, a “un estado de divertida benevolencia” por el que el fotógrafo se deja guiar.

Era un bohemio romántico que procuraba no mirar sus fotografías por la melancolía que le producía volver a adentrarse en ellas. “Siento realmente el tiempo que ha pasado, con esta vejez que llega por descuido, sin darte cuenta, que te sorprende bruscamente”, expresaba el francés. Además, este artista no creaba por el deseo de complacerse: creaba para los demás. Su argumento era que “las fotografías no son para uno mismo, son para compartir”, y lo que a él realmente le entusiasmaba era “pensar que se la enseñaría a  algunos amigos”.

El proceso creativo de Robert Doisneau consistía en acumular ideas por la noche. A la mañana siguiente se despertaba con ganas de buscar instantes de belleza en la vida cotidiana de las personas que transcurrían por la ciudad del Sena. Se definía a sí mismo como el “imbécil” que “por la mañana se pasea por las calles”. Creaba su obra a partir de golpes de inspiración, enamorándose de lo que le rodeaba.

Este rebelde fotógrafo siempre se empeñó en mostrar la vida no como es, sino como a él le hubiera gustado que fuera. Lo explicaba a partir de esta premisa: “Una imagen es más perceptible si representa una idea fabulosa”. Las fotografías de Doisneau se han llegado a convertir en un icono de la vida parisina, aunque sintiera cierta debilidad por plasmar las historias reales del extrarradio de París. Doisneau fue un soñador diurno que no dejaba de imaginar su París perfecto. En sus instantáneas intentaba evadirse de las circunstancias que le rodeaban: la depresión del 29, guerras mundiales y una infancia sin madre. Por ello, Doisneau se refugiaba en su cámara y huía del mundo hostil. Para él, la fotografía constituía “ese momento de felicidad”, ese segundo en el que “uno se dilata ante lo que le entra por los ojos”.

el-beso-del-hotel-de-ville-1950
Robert Doisneau, El beso frente al Hôtel de Ville, 1950

Aunque también se levantan algunas sombras sobre la figura del artista que transformó la concepción de la belleza fotográfica. Se especula que en El beso utilizó a dos modelos. Esto le amargó el final de su carrera, ya que puso en tela de juicio sus valores profesionales. Se produjo una confrontación entre los ideales que defendía el autor, como la espontaneidad y lo natural, con lo preparado y premeditado. Pero, a pesar de las sombras que trataron de oscurecer la figura y la obra del fotógrafo, Doisneau fue y siempre será uno de los grandes maestros de la fotografía, un bohemio que deambulaba añorando un mundo mejor.

DATOS ÚTILES:

Lugar: Fundación Canal de Madrid.

Dirección: C/Mateo Inurria, 2, 28036, Madrid.

Webhttp://www.fundacioncanal.com/15912/robert-doisneau/?par=exposiciones

Fechas: Desde el 6 de octubre de 2016 hasta el 8 de enero de 2017.

Transporte: Metro L1, L9, L10, estación Plaza de Castilla. Autobuses Líneas 5, 27, 42, 27, 42, 49, 66, 67, 70, 80, 107, 124, 129, 134, 135, 147, 149, 229, N-20, N-21.

Precio: Gratis.

Horarios: Laborables y festivos 11.00 a 20.00 h (miércoles 11.00 a 15.00 h).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s