Exilio y reclusión, las dos caras de la moneda en Campo Cerrado

Por Ada NUÑO @adasaurio

Extensa y particularmente ambiciosa es la exposición “Campo cerrado. Arte y poder en la posguerra española. 1939-1953″ que recoge el Museo Reina Sofía desde el 26 de abril al 26 de septiembre de 2016 y que se encuentra comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco.

Campo cerrado, -título basado en la novela de Max Aub-, recoge una época hasta ahora prácticamente desconocida en España, un análisis del arte español en los años 40. La muestra aporta abundante material inédito proveniente de más de 100 colecciones que abarca, en total, alrededor de 1000 piezas (desde pinturas a filmaciones, pasando por maquetas o revistas) de más de 200 autores.

SANTOS YUBERO-Carcel de Porlier

Es difícil pues englobar a tan extenso homenaje en un marco concreto que no es más que el de una época en la que coincidieron algunos de los artistas más prolíficos de todos los tiempos. Desde Dalí a Picasso o Miró, pasando por Maruja Mallo, Godofredo Ortega Muñoz, Alfonso Rodríguez de Castelao, Tàpies o Renau. Desde piezas reconocidas por todos a otras que no habían salido nunca a la luz. Artistas en España y artistas en el exilio, todo ello unido a revistas, libros y documentos que enriquecen y transportan a otra época, la visión de los que se marcharon y de los que se quedaron.

DALI-El enigma de Hitler

IGNACIO ZULOAGA-Mi familia

El recorrido expositivo, como la Rayuela de Cortázar, no sigue un único camino, sino que propone varios caminos posibles y complementarios. Las secciones van desde Una nueva era (evocando el año 1939, con la victoria del General Franco y todo lo que conllevó, la solidaridad con la perdida democracia española y el horror ante el devenir nternacional), Retornos y Academias (propone una reflexión sobre la vuelta al orden cultural debido al franquismo. Santos Yubero, Solana, Tàpies, Dalí o Ferrant, todos ellos se encuentran relacionados en esta sala), Campo y ciudad, (que ocupa cuatro salas y es el núcleo de la exposición, donde se explica la importancia del paisaje para los artistas que se quedaron en España, así como el ambiguo papel otorgado a la mujer por el régimen en el marco de la Sección Femenina de la Falange), la irrupción de lo irracional. El postismo e Intervalo teatral abocan sin embargo por el espíritu de las vanguardias (Max Ernst, Giorgio de Chirico, Kandinsky como precedentes) y por la experimentación. Exilios por su parte articula uno de los apartados más relevantes en el discurso de Campo Cerrado sobre la posguerra española, la otra cara de la moneda frente a los “enjaulados” en España: los exiliados, los expatriados. Remedios Varo, Maruja Mallo, Josep Renau o Alberto Sánchez nos lo recuerdan. Arquitecturas, (emblema de la imagen de modernización del país en el paso de la década de los cuarenta a los cincuenta), y por último Primitivo, mágico, oscuro, la verdadera vanguardia española, y Apropiación oficial de lo moderno, que hace alusión a la I Bienal Hispanoamericana de Arte, celebrada el 12 de octubre de 1951.

PICASSO-Mujer sentada en un sillon gris

MARUJA MALLO-Cabeza de mujer negra.jpg

REMEDIOS VARO-Alegoria del invierno.jpg

MARTINEZ NOVILLO-Muchacho de Cuenca.jpg

La exposición no termina ahí, pues tiene, además, una serie de actividades relacionadas que sirven para introducirnos de lleno  en la época: Vida en sombras. El cine español en el laberinto (1939-1953), del 28 de abril al 27 de mayo de 2016, y Fieramente humanos. Estudios culturales sobre los años cuarenta. Un ciclo de conferencias que durará del 10 de mayo al 14 de junio de 2016.

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