Una historia de arte y magia: la chica danesa

Por David LIMA @DLimaGuerrero

La nueva película de Tom Hooper, con cuatro nominaciones a los Oscar, llega para ocupar un acentuado puesto en el cine relacionado con la Historia del Arte.  The Danish Girl se revela como una delicada ruta por la que es posible observar dos fuentes llenas de luz: la estética que manejó el Art Nouveau y la particular intrahistoria de dos pintores, de sus vidas y sus formas de sentir.

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La chica danesa, como se la ha conocido en España, se ha presentado como uno de los platos fuertes para la 88ª edición de la ceremonia de los Oscar. Su director, Tom Hooper -responsable del éxito de películas como El discurso del Rey (2010) o Los miserables (2012)-, se ha atrevido con la adaptación de una novela de David Ebershoff, que cuenta la historia real de Lili Elbe, el primer ser humano que desafió los avances de su tiempo para alcanzar su verdadera identidad: ser mujer

Lili Elbe o la fuerza de la voluntad

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Lili Elbe (1882-1931)

Las andanzas de esta figura comenzaron en un pequeño rincón de Dinamarca, Vejle, a finales del siglo XIX. Nació como Einar Wegener, un futuro pintor que comenzaría su aprendizaje en la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca, la Kunstakademiet. Allí conoció a alguien que marcaría su vida totalmente, la pintora e ilustradora Gerda Gottlieb. Casados en pleno auge del Modernismo, Einar se centró en la pintura paisajística mientras que su esposa trabajó para revistas de moda y libros ilustrados. La curiosa historia de Lili Elbe brotó cuando Gerda le sugirió posar para ella caracterizado de mujer -anécdota muy detallada en The Danish Girl-. A medida que las pinturas de Gerda aumentaron su fama, Lili Elbe cobró una fuerza desmesurada y un ímpetu imparable por ser quien quería.

En 1912, ambos se instalaron en París, la cuna del arte contemporáneo hasta aquel momento. La capital francesa ofrecía a Lili la posibilidad de vestirse como una mujer y a Gerda la de prosperar y usar a su pareja como modelo para sus lienzos. Aunque pocos sabían la identidad real de Lili, presentada como prima de Einar, ella pronto se atrevió a intentar algo más intenso y cercano a su meta.

Las cuestiones relacionadas con la homosexualidad o el cambio de sexo habían sido tomadas como indicios de perversión o esquizofrenia, casos para los que, considerándose como enfermedades, se aplicaron atrocidades como la denominada “terapia de radiación”. Apenas unos pocos se atrevían a ver en estos asuntos algo natural y humano. El popular médico judío alemán Magnus Hirschfeld rompió las barreras de la época al practicar a Einar Wegener lo que hoy en día se conoce como un cambio de sexo. Desafortunadamente, Lili Elbe no superó una de las cirugías que la permitirían ser, incluso, madre. El proceso médico fue todo un hito y generó numerosas controversias, hasta el punto de que el Rey de Dinamarca invalidase el matrimonio de Gerda y Lili; sin embargo, su caso se considera un hito de progreso en la civilización occidental. Desde este punto, la película lanza una potente afirmación: el sentimiento de pertenencia a una identidad física sexual es una necesidad del ser humano, y, por lo tanto, se plantea como un derecho inalienable.

La vida de dos artistas: la intrahistoria puesta en escena

La actividad artística del matrimonio fue bastante fértil, especialmente la de Gerda Gottlieb. El propio Einar expuso en uno de los salones de Otoño de París. Por su parte, Gerda alcanzó un gran éxito cuando llegó a la ciudad de la Tour Eiffel; trabajó para importantes publicaciones como Vogue, o La Vie Parisienne, revistas de sociedad por aquel entonces.

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Fotogama de la película The Danish Girl de Tom Hooper (2016)

En The Danish Girl se plantea una insólita situación para la época en un contexto humano poco habitual, el de la vida de los artistas. Podría uno preguntarse: ¿habría sido igual la historia de Lili Elbe en un entorno diferente al que formaron dos pintores con una visión tan especial de la vida y el mundo? Si algo expresa esta película es la peculiaridad de la intimidad de los artistas; la complicidad y diferente forma de enfrentarse a la realidad social que los creadores han tenido a lo largo de la historia, y en especial en la del arte contemporáneo, es una llama de enorme potencial para observar y analizar en esta producción.  Este ambiente ya se intentó retratar en otras películas, como la que cuenta la historia de Auguste Rodin y Camille Claudel: para entender la base de la que parte la obra de un artista, es necesario adentrarse en las profundidades de su propio mundo, de su circunstancia.

Una puerta a la bohème del Modernismo

El momento que vivieron Gerda Gottlieb -interpretada por Alicia Vikander- y Lili Elbe -por Eddie Redmayne- estuvo marcado por la aparición del Modernismo en Europa, conocido en Francia como Art Nouveau. En esta atmósfera se mantuvieron en todo momento conceptos como el del arte por el arte, la libertad creadora y el empleo desmedido de la imaginación para la actividad artística -que había emanado del sentido romántico del siglo anterior-. La historia que aquí se lleva a la gran pantalla es una forma de acercarse a la importancia que tuvo la ciudad de París para la dimensión internacional de aquel momento; en ella, las publicaciones periodísticas se convirtieron en un vehículo fundamental para difundir las nuevas ideas estéticas y los proyectos emprendidos.

Es en este contexto donde la revolucionaria historia de Lili Elbe tomó forma, plasmándose en óleos elaborados por Gerda, que recibieron una favorable acogida entre el público burgués -en muchos casos, con una incisiva carga erótica-. Con motivo del estreno de la película, el Museo de Arken, situado en la capital de Dinamarca, ha elaborado una retrospectiva de esta autora, que trata de demostrar cómo se convirtió más tarde en una de las principales figuras del art decó danés, a pesar de que su situación le impidiera gozar del mismo éxito del que gozó en París.

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Victor Horta, Casa Tassel, 1892

La actividad creativa de Paco Delgado en vestuario y de Eve Stewart como escenógrafo es uno de los puntos más atractivos de esta producción, ya que se cuidan al milímetro elementos como la contextualización estética o la expresión de sentimientos asociados a la naturaleza en la fotografía, también vinculados al ambiente artístico del momento. Tanta es la aproximación documental que algunas escenas fueron rodadas en emplazamientos como la mismísima Casa Tassel de Bélgica, de Victor Horta. La última altura de la construcción, ejemplo fetiche del Art Nouveau, se muestra literalmente en una de las escenas, donde aparecen los famosos espejos ubicados en una pared junto a la techumbre de cristal cromado.

La chica danesa ha recibido críticas muy diversas; por un lado, alabando su delicadeza, que empasta ejemplarmente con la banda sonora -elaborada por el francés Alexandre Desplat- o, por otro, tachándola de realmente poco transgresora o incompleta desde el punto de vista cinematográfico y de adaptación. Sin embargo, es innegable la sutileza del trabajo que ha recibido para captar la esencia de una época tan imprescindible en la Historia del Arte y la especial intimidad con la que aborda un escenario al que todos los amantes del arte quisieran asomarse: los verdaderos sentimientos de los artistas.La actividad creativa de Paco Delgado en vestuario y de Eve Stewart como escenógrafo es uno de los puntos más atractivos de esta producción, ya que se cuidan al milímetro elementos como la contextualización estética o la expresión de sentimientos asociados a la naturaleza en la fotografía, también vinculados al ambiente artístico del momento. Tanta es la aproximación documental que algunas escenas fueron rodadas en emplazamientos como la mismísima Casa Tassel de Bélgica, de Victor Horta. La última altura de la construcción, ejemplo fetiche del Art Nouveau, se muestra literalmente en una de las escenas, donde aparecen los famosos espejos ubicados en una pared junto a la techumbre de cristal cromado.

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Si te interesa indagar en esta historia, en 1933 se publicó un libro que relató la vida de Lili Elbe, escrito por Ernst Hathorn: Man into Woman. Además, fue David Ebershoff quien escribió la novela de la que partió esta película, que recibió su mismo título.

Aquí, una muestra de la banda sonora empleada para retratar a la protagonista,  a modo de leitmotiv.

 

Las andanzas de esta figura comenzaron en un pequeño rincón de Dinamarca, Vejle, a finale

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