Impresionismo y vanguardias en la cuna de lo clásico

Por Killa CORNEJO @Killa_Cornejo

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DEGAS, Bailarinas en la barra, 1888

Los amantes del arte que se encuentren en Roma entre el 16 de octubre de 2015 y el 14 de febrero de 2016 podrán disfrutar en el Palazzo delle Esposizione de un total de sesenta y dos obras de los grandes autores del impresionismo, postimpresionismo y modernismo pertenecientes a la exposición itinerante organizada por el museo Colección Phillips de Washington.

Con motivo de la celebración del próximo centenario del primer museo americano de arte moderno, el Colección Phillips, fundado en 1921 por Duncan Phillips a partir de su colección privada,  decide que es el momento idóneo para llevar a cabo una exposición itinerante titulada “Impresionista y moderno. Obras maestras de la Colección Phillips en Washington”, con la colaboración de la  Consejería de Cultura y Deporte romana y de  la empresa Palexpo, entidad instrumental de la misma. Phillips se interesó por el arte desde muy temprana edad y gracias a la fortuna de su familia pudo dedicarse durante toda su vida a adquirir y coleccionar obras de arte. Él concebía el arte como un lenguaje universal cuyo destino es ser compartido y disfrutado por todo el mundo. Su filosofía es respetada hoy en día, por lo que el Palazzo delle Esposizione de Roma albergará durante cuatro meses, sesenta y dos de las 3.000 obras con las que cuenta el museo americano, dándole la oportunidad a quién se encuentre en la capital italiana de hacer un recorrido por los autores europeos y americanos más importantes del siglo XIX y XX.

Esta exposición no pretende aglutinar el trabajo de unos pocos o de un solo autor. Su objetivo es hacer un repaso por la historia de los movimientos más importantes de los últimos ciento cincuenta años, el impresionismo, el postimpresionismo y el modernismo, mostrando al público una obra como mínimo de los pintores más significativos que en ellos participaron. La exposición está estructurada en varias salas organizadas por orden cronológico, las cuales contienen aproximadamente una decena de obras cada una.

La primera sala de la exposición sirve para poner a los visitantes en contexto. En ella se encuentran obras del clasicismo y realismo, que precedieron al impresionismo, con cuadros de autores como Goya, Ingres, Delacroix y Coubert mostrando escenas de historia, religión y mujeres idealizadas con una fuerte preocupación por el dibujo y usando la técnica del claroscuro. Se encuentra en esta sala un cuadro de Édouard Manet, quien fue de gran influencia para los impresionistas y se le considera como una figura de transición entre un movimiento y otro. La obra en cuestión es “Baile español”, pintada en 1862 cuando residía en París y todavía no había realizado su viaje por España, el cual sería de gran influencia para él. En esta obra contrasta la oscuridad del fondo y de los lados, donde se encuentran dos hombres tocando la guitarra española, con la luminosidad de las figuras centrales, que son dos bailarinas y dos bailarines vestidos de torero. Todavía hay una preocupación por el dibujo pero los trazos son ya más descuidados, alejándose del realismo.

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MANET, Baile español, 1862

En la sala siguiente ya nos metemos de lleno en el movimiento impresionista. Es una época de grandes cambios sociopolíticos e industriales. La invención de los tubos de pintura permitió que los artistas pudiesen abandonar el taller e ir a pintar al aire libre, por lo que las temáticas cambian, ahora predominan los paisajes, bodegones, retratos y escenas de la vida cotidiana con mujeres sin idealizar. La cámara fotográfica ayudó también al abandono del realismo, pues ella ya plasmaba la realidad y permitió a los artistas dar rienda suelta a su imaginación. El dibujo pierde importancia en favor de pinceladas cortas, sueltas y muy marcadas. Se abandona el claroscuro y hay una gran preocupación por la captación de la luz (en diferentes estaciones y horas del día) y el color.  Todas estas características pueden apreciarse claramente en los cuadros de esta sección.

Monet es considerado uno de los creadores del impresionismo ya que es a partir de un cuadro suyo (“Impresión, sol naciente”) que el movimiento recibe su nombre. Por este motivo no podía faltar en la colección y podemos admirar en esta sala su obra “El camino a Vetheuil” pintada en  1879. Apreciamos aquí la despreocupación total por el dibujo, las pinceladas muy marcadas con grandes cantidades de pintura y los juegos de luces y colores. Sisley es considerado el pintor del paisaje porque en sus cuadros cobran mucha importancia los elementos de la naturaleza como el agua, la nieve, la niebla… en esta sala podemos ver la obra “Nieve en Louveciennes” que pintó en 1874 y nos muestra un paisaje totalmente nevado con una mujer de espaldas caminando. Las mujeres no sólo aparecen en los cuadros si no que también hubo mujeres impresionistas, como Berthe Morisot, de quien podemos contemplar el cuadro “Dos chicas” pintado en 1894. Degas, considerado también como un fundador del movimiento, tiene obras de gran importancia gracias a su habilidad para captar el movimiento y las sensaciones , sobretodo en sus cuadros de bailarinas. En esta sala podemos ver a dos bailarinas en un cuadro de grandes dimensiones titulado “Bailarinas en la barra” y pintado en 1900. Se echan en falta obras de Gauguin, Toulouse-Lautrec y Renoir. La Colección Phillips está en posesión de una obra de gran importancia, “El almuerzo de los remeros”, que pintó Renoir en 1881, pero desgraciadamente no podremos disfrutar de ella en esta exposición.

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MONET, Camino a Vethèuil, 1879

 En la misma sala bajo el signo del postimpresionismo, que no es un movimiento en sí, si no más bien el nombre que recibieron una serie de autores que pretendían ir más allá de las limitaciones del impresionismo, aunque seguían utilizando muchas de sus características. Podemos contemplar un cuadro inacabado de uno de los numerosos puntos de vista que pintó Cézanne de la “Montaña de Sainte-Victoire”, este de 1886-1887. También tenemos la oportunidad de admirar “Campo de trigo en Auvers” de Van Gogh, en el que hay un predominante uso del color verde y pinceladas fuertemente marcadas y distinguibles.

En la tercera sala cambiamos totalmente de siglo y nos adentramos en el XX. Todavía puede verse alguna obra impresionista como “Notre Dame” pintada en 1909 por Henri Rousseasu, quien es importante por el hecho de que no recibió formación artística y se formó así mismo (naif). Es debido a esto que muchas de sus obras carecen de perspectiva y de una correcta utilización de la luz, como la anteriormente mencionada, en la que todo parece estar en primer plano y no hay luces ni sombras. Nos sumergimos ya en el mundo de las vanguardias, que ocupan las primeras décadas del siglo XX y suponen una ruptura con los cánones estéticos conocidos hasta entonces, dando lugar a una innovación tan grande que no todas las obras vanguardistas pueden clasificarse dentro de un movimiento concreto. Hay en esta sala obras de Bonnard y de los creadores del cubismo como Braque, Gris o Picasso. Podemos ver una obra muy conocida, “La habitación azul”, que pintó Picasso en 1901 y es considerada como un punto de inflexión antes de su etapa cubista, la cual le dio mayor fama.

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PICASSO, La habitación azul, 1901

El resto de las salas continúan con las vanguardias y contienen cuadros de estilos muy diversos: cubismo, expresionismo, surrealismo, pintura abstracta, nabís… siempre ordenados por orden cronológicos y pintados por grandes artistas como Kokoschka, Vuillard, Soutine, Kandinsky, Dove, O’Keefe, Pollock y muchos más. En “Otoño II”, pintado por Kandinsky en 1912, podemos observar una total despreocupación por el dibujo. No podemos más que intuir la silueta de un árbol, las montañas y su reflejo en el agua. Por otro lado los colores utilizados no concuerdan con la realidad, el artista plasmó su visión más personal de esta estación del año.

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KANDINSKY, Otoño II, 1912

Es un gran privilegio poder sumergirnos en la historia de estos grandes movimientos que supusieron en su época una revolución, en la historia de estos grandes artistas que rechazaron la Academia y todo lo establecido y que a pesar de ser repudiados y rechazados una y otra vez, siguieron adelante, pintando e imaginando nuevas formas de ver el mundo y que nos han dejado hoy en día  una parte de su alma en trozo de lienzo que perdurará para siempre.

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