Las últimas obras de grandes artistas contemporáneos

Por Paloma ÁLVAREZ @palomalvarezrod

La vida de muchos de los artistas que han escrito las páginas de la Historia del Arte, están plagadas de anécdotas, filias, fobias…  Para bien o para mal, estos datos biográficos curiosos, o trayectorias de vida alejadas de lo convencional, han retratado para la posteridad el trabajo del propio pintor, por encima incluso de las características reales de sus obras. Si bien es inútil obviar que, en la mayoría de los casos, los sentimientos, pensamientos y las etapas vitales de cada artista, se reflejan de forma innegable en sus cuadros, en las características formales de éstos, y en su temática.

Podría decirse que, normalmente, las pinturas más conocidas de cada uno de ellos, son precisamente las más representativas del conjunto de su obra y biografía. Sin embargo, la mayoría de los grandes artistas mantuvieron su pincel trabajando hasta días antes de su muerte, y de esta etapa han quedado grandes obras, a veces mucho menos conocidas, que merecen su hueco en la Historia del Arte, precisamente por ser las últimas.


Si hay una obra que represente justamente la relación entre pintura y cercanía de la muerte, es el, en este caso archiconocido, Trigal con Cuervos de Van Gogh (1853-1890). En la obra del neerlandés se refleja como en ninguna otra la inseparable conexión entre vida y pintura: con múltiples trastornos psicológicos y una existencia al borde siempre de lo marginal y lo dramático, el precursor del expresionismo trasladó a sus cuadros sus más internas angustias, pasiones y pensamientos.  En la última etapa de su vida, ya enclaustrado en Auvers-Sur-Oise y con la enfermedad muy avanzada, será cuando pinte una de sus obras más representativas. El 27 de junio de 1890, Vicent Van Gogh intentó suicidarse pegándose un tiro en el pecho en mitad del campo, y si bien pudo ser rescatado, falleció a las horas. Poco antes del fatídico suceso que acabaría con la vida de unas las figuras más importantes del arte de todos los tiempos, casi como una declaración de intenciones o una despedida, Van Gogh pintó el Trigal con cuervos. Se trata de una imagen angustiosa, oscura y dramática, una premonición del desenlace. Los cuervos, como mensajeros fúnebres, sobrevuelan el recurrente trigal del artista, envolviéndolo en oscuridad y congoja, tal y como días después se dibujaría su última visión antes de apretar el gatillo.

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Van GOGH, Trigal con cuervos, 1890


Otra de las vidas artísticas marcadas por la angustia y la soledad, fue la del expresionista  Egon Schiele (1890-1918).  Su complicada infancia y su extraña relación con el sexo y el erotismo, configuran la obra del austriaco como una tensión continua entre imágenes sexuales recurrentes y ambientes hostiles y estresantes, en el que el desnudo rudo de la mujer en las más diversas posturas,  aparece como leit motiv reiterado. Sin embargo, su último cuadro, si bien recurre también al desnudo, sitúa al espectador en una temática diferente a la habitual, y es uno de los más realistas de su trayectoria. En La familia, Schiele representa el momento final de su vida, con su mujer Edith, que está esperando un hijo. Tras ella, aparece también desnudo el propio autor, y en la parte inferior, como brotando de una profunda oscuridad desde el suelo, aparece un bebé. Quién sabe si, viendo la muerte cercana, Egon Schiele quiso anticiparse al nacimiento de su hijo, y dejarle para la posteridad su primer recuerdo en familia.

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Egon SCHIELE, La familia, 1918


Uno de los pintores surrealistas más reconocidos, y divulgados, es René Magritte (1898-1967).  De este belga que se adscribió al surrealismo en 1927, trascendió un estilo peculiar y frío, distante e intencionadamente objetivo, y sobre todo, ese juego con la ambivalencia del lenguaje pictórico y lingüístico, que se plasma en algunas de sus obras más relevantes, como Esto no es una pipa (1928) o Esto no es una manzana (1964).  En la última fase de su vida, en la década de los sesenta, alejado ya del ajetreado ambiente parisino, pinta sus últimas obras. El donante feliz es una de ellas, realizada apenas un año antes de su fallecimiento. Representa la silueta de un hombre con sombrero, y el fondo del cuadro lo configuran una vasta negritud y un muro de piedra. Sin embargo, dentro del cuerpo del caballero, aparece un paisaje de atardecer, con una casa al fondo que tiene encendidas las luces, y parece simbolizar un hogar acogedor. Ese hogar acogedor que Magritte quiso quizá llevarse dentro, pese a la oscuridad que se cernía sobre su cuerpo, apenas unos días después de haber inaugurado una exposición de su obra en el Museo Boymans Van Beuningen de Róterdam.

 

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René MAGRITTE, El donante feliz, 1966


Muchos pintores unieron sus vidas a los pinceles hasta el final de las mismas. Éste fue también el caso de Gustav Klimt (1862-1918), que dejó varias obras inacabadas porque la muerte le alcanzó antes de concluirlas. Klimt, a diferencia de Van Gogh o Schiele, afronta su última etapa cargado de optimismo, en la que la cercanía de la muerte se refleja justamente en la ausencia de ésta en las obras: desde 1913, la pintura del fundador de la Sezession Vienesa se vuelve más colorida, sus personajes adoptan expresiones tranquilas y sosegadas, como si él mismo hubiese aceptado con alegría el ciclo de su propia vida, ese mismo ciclo que en tantos cuadros le sirvió de motivo. Una de sus últimas obras, y que quedó inconclusa, fue La novia. En ella se representa precisamente, y de nuevo, ese ciclo vital, y el recurrente erotismo del artista, como si quisiese celebrar la existencia, el placer y la jovialidad por vez postrera.

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Gustav KLIMT, La novia, 1918 (inacabada)



Si quieres saber más sobre alguno de estos autores, puedes consultar:

GARCÍA SÁNCHEZ, Laura (2010): Van Gogh (Enciclopedia del arte). Barcelona, Tikal

LACH, William (2005): Vicent’s colors. Nueva York, The Metropolitan Museum of Art

PAQUET, Marcel (2004): Magritte. Bruselas, Taschen

METZGER, Rainer (2005): Gustav Klimt. Drawings and mastercolors. Nueva YorkThames and Hudson

COSTE, Xavier (2013): Egon Schiele. Barcelona, S.A. Norma Editorial

 

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